lunes, 1 de junio de 2020

Las diferencias entre dar clases de Religión y recibir catequesis y que no todos saben explicar


La Educación suele ser uno de los grandes debates sociales y políticos que de manera crónica aparecen en la primera plana informativa en nuestro país, especialmente cuando en el Estado se produce un cambio de Gobierno. Y es que el afán de todo titular de esta cartera cuando alcanza el puesto, tiene como tentación la ley educativa aprobada por su predecesor, generalmente de un color político diferente.

El actual Ejecutivo Central ha logrado introducir en el Congreso de los Diputados su reforma educativa, la LOMLOE, para romper con la LOMCE, vigente desde que fuese aprobada por el gabinete de Mariano Rajoy.

Y como suele suceder, la Religión ocupa un lugar destacado en la reforma que plantea la actual ministra, Isabel Celáa, pero negativamente, ya que pretende reducir a la mínima expresión la asignatura. Sin entrar a valorar los intríngulis de la ley, el capellán del Monasterio de La Inmaculada y San Pascual de las Hermanas Clarisas de Madrid, Francisco Gabaldón, ha sido cuestionado en el consultorio 'Creer hoy' por la importancia de la materia en las aulas.

A este respecto, Gabaldón recuerda que un Estado aconfesional no implica dejar a un lado la vertiente religiosa: “El Estado no profesa ninguna Religión, pero no significa que tenga que ir contra ella. No es lo mismo un Estado laico que lacista. Los ciudadanos, libremente, pueden vivir su fe y el Estado tiene que permitir y promover esas formas de vivirlo. Por eso, la asignatura de Religión teine cabida en el currículum educativo, porque educa a las personas en su integridad, y la Religión forma parte de ella. Es inherente al ser humano”, sostiene el capellán.

Preguntado si es equiparable una clase de Religión con la catequesis, Francisco Gabaldón afirma que ambas se complementan, pero no es lo mismo: “La catequesis está en otro plano. Significa hacer eco. En la catequesis se parte ya de una vivencia de la fe, en la que se quiere profundizar. Hay una vivencia más particular y profunda y por eso se hace en el ámbito parroquial”.

Realmente, añade el capellán, “los cristianos estamos en constante catequesis. No es solo para los niños, porque muchos viven constantemente la fe, aunque cada edad está en su proceso”.

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