miércoles, 20 de mayo de 2015

España, penúltimo país de la UE en aprovechamiento de su capital humano

Sólo Bulgaria tiene peor nota. El incremento del paro y la falta de oportunidades para los jóvenes, claves en la pésima clasificación.

"El talento, no el capital, será el principal factor que agrupe la innovación, la competitividad y el crecimiento en el siglo XXI". Así comienza el prefacio de Klaus Schwab, director ejecutivo del World Economic Forum, para el último número del Índice de Capital Humano que su organización publica cada año.
"Talento". ¿Y eso cómo se mide? Pues no es sencillo, porque hablamos de conceptos complicados de definir o de trasladar a cifras. El WEF lo hace a través de un índice que mezcla ratios de sistema educativo junto a los del mercado laboral. Por un lado mide la calidad de las escuelas y universidades, las tasas de abandono escolar, los porcentajes de titulados en educación secundaria superior y terciaria, el número de menores matriculados y no matriculados en cada curso, resultados en las pruebas internacionales sobre competencias... Por el otro, tiene en cuenta las tasas de actividad y empleo, el porcentaje de parados de cada grupo de edad, la formación continua en el puesto de trabajo, la capacidad de los adultos para resolver problemas en pruebas estandarizadas,...
Es uno más de los numerosos índices que intentan medir la competitividad y productividad de las economías nacionales. Ninguna de estas clasificaciones es determinante, pero sí pueden ser una buena pista qué países están haciendo las cosas bien y cuáles tienen margen de mejora en determinados aspectos. En este caso, el Índice de Capital Humano tiene como objetivo averiguar cómo de preparada está la fuerza laboral de un país para enfrentarse a la economía moderna. Cómo es su formación, cómo se aprovechan sus capacidades y cómo es la transición entre la escuela (o la universidad) y el mercado laboral.
Probablemente nadie esperaría que España estuviera en los puestos de cabeza. Tanto en las pruebas sobre las capacidades de nuestros estudiantes (por ejemplo, los exámenes tipo PISA) como en las que afectan a los adultos (por ejemplo, PIAAC) nuestros resultados no son demasiado positivos. Si a eso le unimos los malos datos del mercado de trabajo, no sólo en paro, sino también en lo que tiene que ver con la formación en las empresas y la productividad de la fuerza laboral, era fácil de prever un resultado mediocre en este Índice de Capital Humano.
Sin embargo, lo cierto es que la cosa es aún peor de lo previsto. En la edición de 2015, España pasa del puesto 29 al 41ª y se sitúa por detrás de países como Kazajistán, Portugal, Rumania o Grecia. Como hay tantas clasificaciones y rankings, un número puede no dar una visión clara de lo que hay detrás. Por eso, quizás lo más sencillo sea mirar la tabla de la izquierda (click para ampliar) que recoge sólo a los países europeos y de Asia Central. La posición de España es preocupante. No es que nos ganen los ricos países del norte del continente (los nórdicos, Alemania, Francia, Reino Unido,...); es que, con la excepción de Bulgaria, estamos por debajo de toda la UE, incluso de los países del este. Sólo ganamos a países como Armenia, Serbia, Macedonia o Azerbaijan.
Como apuntamos anteriormente, el índice no sólo hace una clasificación general, sino que también divide por edades: menores de 15 años, de 15 a 24 años, de 25 a 64 años y mayores de 65 años. Pues bien, en ninguno de los sub-índices estamos bien clasificados. En el de menores de 15 años, por ejemplo, que mide sólo ratios educativos (no hay mercado laboral para estas edades), España aparece en el puesto 42, por debajo de prácticamente todos los países OCDE.

La comparación con Francia

Quizás lo más sencillo, para comprender las carencias de nuestros modelo educativo-laboral sea compararnos con los países de nuestro entorno. Francia puede ser un buen candidato. No es ni el mejor ni el peor de nuestros vecinos. Con su puesto 14º, está en un nivel medio comparado con el resto de países UE-15 (los anteriores a la ampliación al este).
No es que España esté mal en todo. Por ejemplo, tenemos buenas cifras en términos de escolarización en primaria, número de licenciados universitarios o ratios de salud y esperanza de vida. El problema es que hay demasiadas aspectos importantes en que lo hacemos mal o muy mal. Los siguientes son algunos de los más destacados**:
  • Ratio ocupados/población: 43,5% frente al 50,1% de Francia.
  • Tasa de paro total: 26,3% (en los últimos trimestre ha bajado algo, el índice toma un dato de 2014) frente al 10,4% del país galo.
  • Tasa de supervivencia en el sistema escolar (porcentaje de alumnos que se espera que lleguen a obtener el grado en Educación Secundaria; es otra forma de medir el fracaso escolar): 79,83% (puesto 80), más de uno de cada cinco estudiantes ni siquiera llega a este mínimo. En Francia, la cifra es del 99,19%, lo que le sitúa en el puesto 11.
  • Calidad de las escuelas primarias: 4,14 sobre 7, puesto 54. Francia tiene un 4,88 y el puesto 27.
  • Calidad del sistema educativo en su conjunto: 3,44 sobre 7, puesto 76. Francia obtiene un 4,38 para un puesto 32.
  • Tasa de desempleo 15-24 años: 57,9%, puesto 124 (último lugar en este súb-índice; en los últimos meses, Grecia nos ha superado). En Francia es del 15,6% que le vale para estar en el puesto 56.
  • Ni-ni (ni en empleo, ni en educación, ni en formación) entre los 15 y los 24 años: 18,6%, puesto 46. Nuestros vecinos tienen un 11,2% (puesto 25)
  • Incidencia de la infra-educación entre los 15 y los 24 años (trabajadores con menos formación de la demandada en su empleo o su sector): 11,2%, puesto 50. Aquí Francia está cerca, 9,5, puesto 44.
  • Formación en las empresas (compañías que admiten que ofrecen formación a sus empleados a lo largo de su carrera laboral y calidad de la misma): 3,72 sobre siete puntos, puesto 86. Francia tiene 4,47 y el puesto 28.
** Nota: para hacerse una idea de la situación en cada subíndice, hay que tener en cuenta que la muestra recoge 124 países. Como apuntamos, hemos escogido Francia para la comparación por cercanía y porque no es ni el mejor ni el peor de entre los grandes estados de la UE. Ni tiene notas tan bajas como Italia o Grecia ni tan buenas como los nórdicos. Tal y como ya hemos explicado, hay sub-índices en los que España tiene buenas notas, pero en casi todos los relacionados con el mercado laboral y la capacidad de integrar a las nuevas generaciones los resultados son similares a los apuntados aquí. Para el que quiera ver con más detalle los resultados, el informe está en este enlace y el capítulo dedicado a España en las páginas 276 y 277.

lunes, 18 de mayo de 2015

Un colegio de Madrid se hace con la fórmula contra el abandono escolar

Pasamos un día en el centro de los jesuitas Padre Píquer en Madrid. Éstas son las claves de su éxito.

En pleno barrio de la Ventilla, rodeado de nuevas viviendas de VPO y tras las torres Kio y las cuatro torres de la Castellana, se ubica el colegio Padre Piquer. Es allí donde hace más de 50 años comenzó la labor de este centro jesuita. Y es en este barrio madrileño -obrero e inmigrante, fundamentalmente- donde se desarrolla desde hace más de diez años un sistema basado en el aprendizaje colaborativo, la inclusión de los alumnos en las aulas y la colaboración entre profesores, sostenido todo ello por la Fundación MonteMadrid.
Una especie de reducto galo, no solo para muchos de sus alumnos, que consiguen en él lo que no obtienen en casa, sino también a nivel educativo: estudiantes contentos, ilusionados, familias encantadas y satisfacción entre el profesorado. "Hemos recuperado la ilusión de los niños por venir al colegio. Teníamos un índice de absentismo muy alto, casi teníamos que ir a buscarlos a la calle y ahora no quieren salir".
Así, de los más de 1.100 alumnos que tiene Padre Piquer repartidos entre ESO, Bachillerato y FP Básica, de grado medio y superior, el éxito es del "85% en todos los niveles" y un "absentismo prácticamente inexistente", señala su director Ángel Serrano. Una verdadera heroicidad en los tiempos en que tristemente las cifras de ni-nis dejan al descubierto las grandes debilidades de nuestro sistema educativo.
¿Cuál es entonces la receta que les está funcionando? ¿Cómo consiguen esos buenos resultados con un 45% del alumnado extranjero? Trabajando en varios frentes y poniendo en práctica modelos distintos, que les funcionan:

Proyectos en lugar de asignaturas

Sin duda uno de sus mayores orgullos es el aula cooperativa multitarea, que funciona en 1º y 2º de la ESO y, progresivamente, se está instalando también en 3º con excelentes resultados. En esta clase estudian alrededor de 60 alumnos con tres profesores mediante la metodología de proyectos, en lugar de recibir lecciones de cada asignatura de forma independiente. Los conocimientos no se imparten desde compartimentos estanco de Lengua, Matemáticas, Inglés, Sociales o Naturales. Y las notas valen tanto para Naturales como para Sociales, por ejemplo. No trabajan con libros. "La información hoy no está en los libros", nos explican. "Aprenden a trabajar en un equipo, presentar un proyecto", siempre con las nuevas tecnologías muy presentes. "El trabajo que se desarrolla en las aulas se parece mucho más a lo que hacemos en la vida".
Reconocen, eso sí, que las familias desconfían al principio de esta metodología, les da "un poco de miedo", pero ese temor "les dura un mes"; se les pasa "cuando su hijo vuelve a casa contento" y observan los resultados. Pero, ojo, este sistema no está pensado ni mucho menos solo para los malos estudiantes, los problemáticos o inmigrantes. Todos tienen cabida. De hecho, Manuel – uno de los profesores que da clase en este aula- pone como ejemplo el caso de Fran, un alumno que hoy en día estudia Medicina y que pasó por las aulas multitarea del Padre Piquer. "Académicamente lo tenía todo resuelto, pero por personalidad se sintió abrazado", comenta.
Cuando visitamos el aula, hay un grupo de unos seis alumnos sentados en una mesa circular, un poco apartados del resto, pero en la misma clase, junto a una psicopedagoga. De esta manera se atiende a los chavales con dificultades especiales o un mayor retraso educativo, pero sin sacarlos del aula para favorecer su integración en el grupo. "Muchos chicos, cuando llegan a un colegio, ven más pasillo que aulas", lamenta Serrano.

Aula de enlace

No obstante, el centro tiene un aula especial llamada el aula de enlace en la que estudian hasta un máximo de doce chicos de otros países, con dificultad con el idioma o que, directamente, no lo conocen, de entre 12 y 16 años. Allí están durante 9 meses y tras aprender lo suficiente se incorporan a su aula de referencia, que ya les es asignada durante ese curso y a la que van haciendo incursiones concretas en la medida de las posibilidades de cada cual.
Jesuitas
"El reto que se propuso Piquer fue hacer una escuela inclusiva en la que se supere el modelo de sacar a los alumnos para recibir medidas y crear espacios donde todos los alumnos puedan ser atendidos pero sin sentir que forman parte de otras aulas".

En clase, no en casa

En el caso de los deberes, algunos profesores del centro han reconocido que les "inquieta" la cuestión de "qué deberes mandar" a sus alumnos, en parte porque estos vienen "bastante chamuscados" de la Primaria en este sentido. "Los chicos tienen que trabajar pero intento esforzarme para que los deberes sean una manera de expresarse ellos, que sean un reto. Quiero romper con la dinámica de que los alumnos son buenos porque repiten lo que tú dices", ha explicado uno de los docentes.
Por otra parte, una de las profesoras ha subrayado que, por las características de los alumnos que asisten al colegio, "en muchos casos, cuando vuelven a casa están solos" o "aunque estén sus familias, tienen niveles culturales tan bajos que no les pueden ayudar". Por ello, ha indicado que la estrategia del centro consiste en "rentabilizar al máximo el trabajo en las aulas" para que la obtención del conocimiento no dependa tanto del trabajo que hacen en casa. Adicionalmente, impulsan una red de actividades pedagógicas fuera del ámbito de la escuela para que los menores no pasen tiempo en la calle y en el colegio sea como "empezar desde cero todos los días". "La calle muchas veces les lleva en otra dirección que la que enseña el centro", ha recordado el director.
En todo caso, han impulsado la creación de un Servicio de Atención a Familias y Alumnos desde el que pretenden ofrecer respuestas a las familias para resolver las problemáticas y aportar asesoramiento y mediación.

Formación Profesional de éxito

También es uno de los centros de referencia de FP. En este punto, denuncian la eliminación de los conciertos de la Comunidad de Madrid en enero de 2013. Desde entonces, son sustituidos por un sistema de becas, que para acogerte a él debes cumplir dos requisitos: ser menor de 28 años y haber realizado tus estudios en la comunidad. Esto ha provocado que el Padre Piquer tenga un 40% menos de alumnos por este motivo. "Vendemos que la FP es fundamental, y es verdad, y luego tenemos estas políticas educativas", lamenta el director del colegio. No obstante, los que finalmente obtienen un título en cualquiera de las modalidades de Formación Profesional que ofertan tienen una salida en el mercado laboral, con porcentajes de inserción muy altos, rondando el 100%.
El resultado de todo este proyecto, la distinción -otorgada el pasado fin de semana- por el que pasará a formar parte de la red internacional de "Colegios Changemakers" de la organización Ashoka, en reconocimiento a su labor como "agentes de cambio" a través de la innovación educativa.
Y lo más importante, la ecuación de alumnos ilusionados igual a familias contentas con el colegio y profesores motivados y satisfechos con los resultados. Eso sí, el trabajo que estos docentes desempeñan día a día puede ser incluso más laborioso que una clase al uso, se ven obligados a tirar de creatividad en muchos casos, a salir de lo que es su disciplina, enseñarla de otra forma y dedicarle a cada alumno una mayor atención. Todo esto lo pueden hacer gracias a que son varios en clase, pueden apoyarse entre sí y compensar el "desgaste" que puede suponer la atención permanente al aula. Aunque también deben rendir cuentas: los alumnos evalúan a sus maestros a final de curso.

sábado, 16 de mayo de 2015

Hablando sobre educación

Ignacio Bazarra me entrevistó en mi despacho el pasado marzo para el primer número de la nueva etapa de la revista Actualidad Docente, editada por la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), y el resultado ya está disponible bajo el título “Móviles en el aula: armas de conexión” (en pdf), con fotografías de Alberto di Lolli, recientemente galardonado con el premio Ortega y Gasset de Periodismo. 
Hablamos de la introducción de los smartphones y la tecnología en el aula y de cómo esto solo puede plantearse si se acompaña de los necesarios cambios metodológicos que transformen la enseñanza desde el absurdo actual basado en el entrenamiento exhaustivo de unas habilidades memorísticas completamente innecesarias, para convertirla en una verdadera experiencia de aprendizaje adaptada a un mundo en el que los conocimientos están a un clic de distancia. 
Los smartphones como “arma de distracción masiva” frente a conceptos más centrados en la flipped classroom que tratan de aprovechar la riqueza de la interacción personal basada en una preparación previa, en lugar de fomentar que el alumno “se aprenda” unos contenidos que posteriormente tiene que recitar o volcar en un examen – para olvidarlos posteriormente si no se usan habitualmente. Leer en clase o escuchar a un tipo que lee mientras se toman notas son pérdidas de tiempo absurdas, que solo llevan a la desmotivación y al fracaso, a un mal uso de los recursos. Pero lógicamente, todo ello enmarcado en una redefinición de las reglas, del uso de esos recursos, con la disciplina adecuada, y con un reenfoque del papel del profesor. En lugar de pedir a los alumnos que “desconecten”, pidámosles precisamente que conecten, preparémosles para el mundo en el que van a desarrollarse personal y profesionalmente. Lo contrario, la vocación por seguir atados a un conocimiento encapsulado y a unas metodologías a todas luces absurdas e inútiles hoy en día, es perder el tiempo miserablemente.

viernes, 15 de mayo de 2015

El Papa Francisco y la justicia distributiva

Invitado: Alfredo Sepúlveda S, Secretario Gral de USIT-EP.

A finales del pasado año (20 de noviembre), el Papa Francisco visitó la sede romana de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con motivo de la II Conferencia internacional sobre nutrición, donde su voz criolla dejó un profundo impacto entre los asistentes a su discurso. 
El foro de acogida (FAO), tiene como objetivos principales la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, la eliminación de la pobreza y el impulso del progreso económico y social para todos, así como la ordenación y utilización sostenibles de los recursos naturales, incluida la tierra, el agua, el aire, el clima y los recursos genéticos, en beneficio de las generaciones presentes y futuras. 
Por ello, Francisco supo anudar, en pocas palabras, los llamados Derechos humanos de segunda generación o Derechos Económicos, Sociales y Culturales, con los Derechos humanos de tercera generación, también conocidos como Derechos de Solidaridad o de los Pueblos, recordándonos la interdependencia, pero también las relaciones dañadas que se convierten en formas de agresión bélica y económica, que rechazan al excluido, sobre todo a aquellos que carecen del pan cotidiano y de un trabajo decente.
Nos recuerda que, “se habla mucho de derechos, olvidando con frecuencia los deberes; tal vez nos hemos preocupado demasiado poco de los que pasan hambre. Duele constatar además que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la «prioridad del mercado» y por la «preminencia de la ganancia», que han reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera. Y mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna”.
Como consecuencia de lo anterior, Francisco exige que se ponga en práctica la justicia; no sólo la justicia legal, sino también la contributiva y la distributiva, respetando los derechos fundamentales de la persona humana y, concretamente, la persona con hambre. Son criterios que, en el plano ético, se basan en pilares como la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad; al mismo tiempo, en el campo jurídico, estos mismos criterios incluyen la relación entre el derecho a la alimentación y el derecho a la vida y a una existencia digna, el derecho a ser protegidos por la ley, no siempre cercana a la realidad de quien pasa hambre, y la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo.
Es insultante que cuanto mayor sea el hambre, la exclusión, la precariedad y la necesidad del ser humano, en definitiva, cuanto mayor es el dolor por la soledad de la pobreza, mayor es el rechazo, el aislamiento, el desprecio, o la indiferencia por otros seres humanos. Tal vez sea consecuencia de la idea liberal de que cada cual tiene lo que se merece, y los ricos son tales por su inteligencia, tesón y demás virtudes, y los pobres, cuanto más pobres son, es debido a su cortedad mental, falta de preparación, desidia, vagancia u otras razones. 
También recordó Francisco las palabras de Juan Pablo II, que en la misma sede en la inauguración de la Primera Conferencia sobre Nutrición, en 1992, puso en guardia a la comunidad internacional ante el riesgo de la «paradoja de la abundancia»: hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, están ante nuestros ojos. 
Esa paradoja sigue siendo rabiosamente actual y mientras tanto, millones de personas, heridas en su dignidad más profunda mueren de hambre, sin que ésta se presente, en palabras del “poverello” de Asís, como hermana muerte, sino que proviene de la inhumanidad y la crueldad del hombre hacia el hombre basada en la injusticia.
La interacción práctica entre los Derechos humanos económicos, sociales y culturales, y los Derechos de solidaridad o de los pueblos, como riego de agua viva y vivificante, tienen que hacer brotar, también en los excluidos, los Derechos políticos y civiles tan alejados de aquellos preocupados por su supervivencia. Los primeros, contemplan, entre otros, el acceso al trabajo, la educación y a la cultura, de tal forma que aseguren el desarrollo de los seres humanos y de los pueblos, y entre los de Solidaridad se encuentran los que contemplan cuestiones de carácter supranacional como el derecho a la paz y a un medio ambiente sano. 
Mientras, nuestras sociedades y quienes las componen se determinan por un creciente individualismo y por la división; esto priva a los más débiles de una vida digna y provoca revueltas contra las instituciones fuertemente prostituidas. Cuando falta la solidaridad en un país se resiente todo el mundo. En efecto, la solidaridad es la actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y fundar sus relaciones mutuas en ese sentimiento de hermandad que va más allá de las diferencias y los límites, e impulsa a buscar juntos el bien común. 
Estos principios, dice Francisco, pueden tener una fuente inagotable de inspiración en la ley natural, inscrita en el corazón humano, que habla un lenguaje que todos pueden entender: amor, justicia, paz, como elementos inseparables entre sí. 
La comunidad internacional debe saber escuchar a la madre tierra, a la hermana agua y al hermano fuego, al hermano viento y al hermano aire, a la hermana nube y a la hermana estrella, al hermano sol y a la hermana luna, expresión y garantía de la máxima conciencia de la humanidad y de su dignidad, porque la primera preocupación debe ser, y de ella nos hablan, la persona misma.

jueves, 14 de mayo de 2015

Habla un "Nobel": Las matemáticas llevan a Dios

El matemático italiano Enrico Bombieri reflexiona sobre la verdad lógica en la matemática y también en Dios

Parece increíble, pero nadie conoce al matemático italiano más importante. O por lo menos, nadie que esté fuera del mundo científico. Su nombre es Enrico Bombieri, único italiano en haber ganado la medalla Fields, que corresponde al Nobel de los matemáticos. Enseña en la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos.
 
El óptimo Francesco Agnoli ha entrevistado recientemente al prestigioso matemático, que ha reflexionado ampliamente sobre la relación entre ciencia y metafísica, explicando: «Para mí la matemática es un modelo de la verdad, - si bien es un modelo bastante restringido por normas claras de consistencia -, que nos dice que una Verdad absoluta (con V mayúscula) debe existir aunque no podamos comprenderla».
 
Y añade:«Intentar justificar la existencia de Dios con la matemática me recuerda la historia que se cuenta de San Agustín cuando, paseando por la orilla del mar meditando sobre el misterio de la Trinidad, se encontró con un muchacho que recogía el agua del mar con una cucharita y la echaba con cuidado en un cubo.

San Agustín le preguntó: ‘Muchacho, ¿qué haces?’ y el joven respondió: ‘Estoy contando cuanta agua hay en el mar’. ‘Pero, ¡esto es imposible!’, replicó San Agustín. Y el muchacho le respondió: ‘Entender el misterio de la Trinidad es más difícil’.

La matemática, que es la ciencia de la verdad lógica, ciertamente nos ayuda a entender las cosas y es por lo tanto natural para un matemático que cree en Dios, cualquiera que sea su denominación, reconciliar el concepto de la existencia de Dios con la verdad que proviene de la matemática, aunque sea limitada».
 
«Para mí», sigue el profesor Bombieri, «es suficiente lo que dice Metastasio [escritor y poeta italiano y uno de los más importantes libretistas de opera del siglo XVIII, ndt]: ‘Por donde gire la mirada, allí inmenso Dios te veo’. Mirar el universo, en nuestra pequeñez, en lo grande al límite de lo incomprensible, y también en lo abstracto de la matemática, me basta para justificar a Dios».
 
El Big Bang y San Agustín

Por otra parte, añade, «el Big Bang de la astrofísica moderna no nos hace pensar sólo en la creación bíblica, sino que nos dice también que el tiempo ha sido creado junto al universo, un concepto que se remonta a la metafísica de San Agustín. La matemática es esencial para dar consistencia a todo esto, pero sola no es suficiente para decir que esta visión del origen del universo estrellado de Kant sea exacta al cien por cien».
 
El célebre matemático ha querido también recordar a su maestro, el gran matemático Ennio De Giorgi: «Algunos pobres que De Giorgi intentaba ayudar con asiduidad habían aprendido sus horarios y cuando él llegaba a piazza dei Cavalieri, a los pies de la escalinata que lleva a la entrada de la Escuela Normal [de Pisa, ndt], ellos ya estaban allí.

Él siempre llevaba algo para darles, sin hacer que se sintieran incómodos, sin tener jamás un gesto de impaciencia y menos aún de fastidio. A mí me asombraba ver estos impulsos de generosidad y me parecía de verdad que la bondad de Dios se manifestaba en él de manera sublime».
 
Un Dios concreto, con amor

«Pascal y De Giorgi», sigue diciendo Bombieri, «habían entendido que Dios no es sólo un Dios platónico, abstracto, geométrico, aritmético o sencillamente creador de un universo abandonado a sí mismo. Ellos tenían la visión de un Dios que es más difícil de entender, un Dios que está hecho no sólo de potencia, sino también de amor infinito. Sólo así es posible, con humildad, aceptar el concepto cristiano de la Redención».
 
La entrevista es en su conjunto de una gran belleza y vale la pena leerla. Es interesante, por ejemplo, el comentario del profesor Bombieri a los versos de Dante, poeta que él ama mucho.

«Dante es un conocedor profundo del alma humana y nos presenta cómo el mundo de la naturaleza, el mundo de las fuerzas que guían la vida humana y el mundo transcendente que pertenece a Dios están entrelazados entre ellos», ha dicho), así como la reflexión que hace sobre el bien y el mal y su existencia en el mundo matemático.
 
Hay también espacio para un comentario al discurso de Benedicto XVI de abril de 2006 sobre la matemática. Bombieri dice: «La consistencia matemática de nuestro universo es ciertamente una razón para ver al Dios creador del universo, como bien lo expresó el Papa Benedicto XVI en su discurso. Sin embargo, hay algo más. La matemática abstracta, en cuanto coherente ciencia de la verdad lógica, nos refuerza en la certeza de la verdad absoluta que es Dios. Dios es Creador, Amor infinito y Verdad infinita».
 
El pequeño divulgador científico creado por el mundo mediático, Piergiorgio Odifreddi, se lamentaba en su libro “Perché Dio non esiste” (Aliberti 2010) escribiendo: «Carlo Rubbia me parece que es católico. Enrico Bombieri, medalla Fields, es católico y va a misa».
 
La profundidad de las reflexiones del ganador italiano de la medalla Fields, que se puede apreciar en esta entrevista, es ciertamente el motivo por el cual el frívolo mundo mediático prefiere desgraciadamente dar espacio sólo a pseudo-intelectuales, armados con textos superficiales y provocaciones banales. Esta entrevista ha sido una muy apreciada excepción.
 
(Traducción del italiano de Uccronline por Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

miércoles, 13 de mayo de 2015

Las 12 razones del obispo políglota de Huesca para apuntar a tu hijo a clase de Reli

Monseñor Julián Ruiz Martorell, obispo de Huesca y de Jaca y miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza de la CEE, da a las familias en su próxima Carta Pastoral 12 argumentos para no dejarse asustar por las trabas y las críticas, y matriculen a sus hijos en la clase de Religión

Las constantes trabas que encuentran muchas familias para matricular a sus hijos en la asignatura de Religión no son ninguna novedad. Por eso, los obispos españoles están empeñados en reconocer el valor de aquellos padres y alumnos que no se arredran ante los obstáculos de la Administración, y rara es la semana en que algún pastor diocesano no pone en valor la riqueza de esta materia para la educación integral de los menores.
El último en hacerlo ha sido el obispo de Huesca y de Jaca, monseñor Julián Ruiz Martorell, también miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal. En su próxima Carta Pastoral, el prelado oscense confecciona los 12 motivos esenciales «por los que es oportuno y aconsejable apuntar a los estudiantes en la clase de Religión» y anima a los padres a hacerlo. El obispo oscense, que habla español, italiano, francés, lee alemán y conoce bien el latín, el griego, el hebreo y el arameo, no escatima en argumentos relativos a la cultura y a la formación integral de la persona para explicar la importancia de esta enseñanza.
Los 12 motivos del obispo
Doce motivos que son los siguientes:
1) «La clase de Religión contribuye a crecer por dentro porque establece los cimientos de una personalidad sólida, equilibrada, abierta a la trascendencia, en la totalidad de las dimensiones que integran el ser humano», explica el prelado oscense en su escrito.
2) Se trata de una materia que «presenta una panorámica global del fenómeno religioso, que aparece en todas las culturas, como experiencia de humanización».
3) «En un contexto de convivencia, de respeto y de ayuda recíproca, la clase de Religión contribuye a conocer la historia común, a ver la sociedad con mirada lúcida, atenta y comprometida, e impulsa a construir relaciones basadas en principios firmes», afirma monseñor Ruiz Martorell.
4) La clase de Religión «permite ahondar en la búsqueda de las respuestas que inquietan a toda la humanidad, avanzar en el conocimiento propio, en la capacidad de establecer vínculos con los demás».
5) Además, «estimula a conocer el pensamiento y las obras de aquellas personas que han dejado una huella profunda en el surco de la historia. Presenta, sin prejuicios, a quienes han significado, con su vida, su trabajo y su testimonio, un enriquecimiento para toda la humanidad».
6) También «abre el horizonte para la comprensión de la cultura en sus expresiones artísticas. A lo largo de los siglos se han ido produciendo manifestaciones en el terreno de la literatura, la escultura, la pintura, la arquitectura, la música, las artes escénicas, el cine, etc., cuyas claves solamente se pueden comprender desde un fundamento religioso. Así se aprende a saber para saborear», explica el obispo.
7) Según constata el prelado, la clase de Religión «favorece una personalización de la relación y del encuentro. Estimula la colaboración más que la competitividad. Apunta hacia el impulso recíproco en lugar de la rivalidad. Anuncia y promueve una convivencia abierta y serena».
8) «Contribuye al crecimiento en libertad y al robustecimiento de la libertad», destaca en su escrito
9) «Anima la creatividad y no solamente la receptividad. Supera la pasividad e invita al trabajo activo, compartido y solidario», apunta el obispo.
10) Asimismo, recibir esta enseñanza «compromete en la cultura de la paz. Acompaña a los estudiantes para que sean dignos de la paz, receptores de la paz y constructores de la paz».
11) Del mismo modo, «favorece una comprensión más completa de los grandes acontecimientos de la vida y de las grandes realidades de la naturaleza».
12) Y por último, «subraya el valor de la persona, estimula en el deber de respetarla y protegerla, desde la igualdad fundamental de todos los seres humanos».
La experiencia de miles de personas
No obstante su extenso argumentario, monseñor Ruiz Martorell reconoce que «se pueden añadir muchos más motivos», y apela a la propia experiencia de miles de españoles: «Los adultos somos testigos de los valores y principios que hemos recibido en clase de Religión, de las experiencias que hemos vivido, del caudal de vida que hemos compartido. En la clase de Religión se amplía el horizonte de los conocimientos y se ensancha la capacidad de comprensión de los acontecimientos. Se aprende a mirar con ojos nuevos y a colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más generosa».

martes, 12 de mayo de 2015

Una campana de europa laica pide "en nombre de los hijos" 'no me apuntes a religión'


Europa Laica ha puesto en marcha este martes su campaña ‘no me apuntes a Religión’, coincidiendo con la apertura del plazo de matrícula para el próximo curso en las distintas comunidades autónomas.

Según informó esta organización, la iniciativa sugiere a padres y tutores que no apunten a sus hijos a la asignatura de Religión, porque “supone una falta de respeto hacia su libertad de conciencia”. En su lugar, les recomienda que elijan Valores Sociales y Cívicos en Primaria, o Valores Éticos si están en Secundaria.

Desde la entrada en vigor de la Lomce, los centros están obligados a ofrecer estas dos asignaturas espejo como alternativas a la Religión, que en todos los casos serán evaluables y contarán para calcular la media del curso.

Europa Laica considera que matricular a los escolares en Religión implica “imponerles un dogma que, en todo caso, podrán adoptar por sí mismos cuando tengan más edad y comprendan y puedan decidir en libertad”.

Esta campaña forma parte de otra más general que reivindica 'Una escuela pública laica-¡religión fuera de la escuela!', para que esta materia desaparezca del horario lectivo.