martes, 14 de junio de 2011

La verdad al descubierto

El Anteproyecto de Ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación, convertido ya en Proyecto de Ley aprobado por el Consejo de Ministros del día 27 de mayo, no deja de ser noticia. Esta vez, por el contenido del extenso Dictamen del Consejo de Estado que revela la verdadera finalidad del Gobierno a la hora de redactar esta disposición y tratar algunos puntos específicos, como sucede con los artículos dedicados a la educación.

En primer lugar y con carácter general, el Consejo de Estado pone al descubierto la primera “media-verdad” del Gobierno que justificó la necesidad de la norma para garantizar la efectividad de las medidas antidiscriminación contempladas en el amplio conjunto de leyes y disposiciones sobre igualdad y para trasponer las Directivas comunitarias a nuestro ordenamiento interno. (...)

En lo que respecta al ámbito educativo, los países europeos de nuestro entorno, al transponer la Directiva 2004/113/CE, de 13 de diciembre de 2004, por la que se aplica el principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres al acceso a bienes y servicios y a su suministro, han excluido la educación de su contenido, precisamente, en virtud de lo dispuesto en ella (Considerando 13: “la prohibición de discriminación por sexo no se aplicará a la enseñanza pública o privada”; Considerando 17: “el principio de igualdad de trato en el acceso a bienes y servicios no se exige que se ofrezcan en todos los casos de prestaciones o instalaciones compartidas para hombres y mujeres, toda vez que no se ofrezcan de manera más favorable a uno de los sexos”; por último, el Artículo 3.3. prevé que “la presente Directiva no se aplicará […] a la educación”). Así ha sucedido, por ejemplo, en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Bélgica o Portugal.

Si sumamos dicha Directiva de 2004 con la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en el campo de la enseñanza de 1960, ratificada por España, que excluye la educación diferenciada de la tipología de educación discriminatoria, el Consejo de Estado extrae las siguientes conclusiones:

1) La educación diferenciada, como modelo pedagógico, no puede considerarse un supuesto de discriminación por razón de sexo.
2) La admisión de la educación diferenciada constituye una decisión de política educativa que corresponde a cada Estado, en la que el legislador debe atender a su propio ordenamiento constitucional y a los convenios y tratados internacionales ratificados por el mismo.
3) En nuestro país, la LOE no prohíbe la educación diferenciada ni su financiación pública, por lo que sería necesario modificar el Artículo 84 de dicha Ley Orgánica (referido a la admisión de alumnos) y sus artículos 116 y siguientes (relativos al régimen de conciertos). Sin embargo, el rango de la nueva Ley es simplemente de ley ordinaria.

Leer completo≥≥≥

viernes, 10 de junio de 2011

Consejos de Benedicto XVI a maestros de religión

Queridos hermanos y hermanas:

Para mí es un auténtico placer reunirme con vosotros para compartir algunas reflexiones sobre vuestra importante presencia en el panorama escolar y cultural italiano, así como en el seno de la comunidad cristiana. Saludo a todos con afecto, comenzando por el cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, a quien le doy las gracias por las corteses palabras que me ha dirigido, al presentarme esta numerosa y viva asamblea. Asimismo dirijo un saludo cordial a todas las autoridades presentes.

La enseñanza de la religión católica forma parte de la historia de la escuela en Italia, y el maestro de religión constituye una figura muy importante en el conjunto de los profesores. Es significativo que los muchachos se mantengan en contacto con él también después de los cursos. El elevadísimo número de quienes escogen esta materia es, además, signo del valor insustituible que reviste en el camino formativo y un índice de los elevados niveles de calidad que ha alcanzado. En su reciente mensaje, la presidencia de la Conferencia Episcopal Italiana ha afirmado que "la enseñanza de la religión católica favorece la reflexión sobre el sentido profundo de la existencia, ayudando a volver a encontrar, más allá de los conocimientos individuales, un sentido unitario y una intuición global. Esto es posible porque esta enseñanza pone en el centro la persona humana y su inviolable dignidad, dejándose iluminar por la experiencia única de Jesús de Nazaret, de quien busca investigar su identidad, que no deja de interrogar a los hombres desde hace dos mil años".

Poner en el centro al hombre creado a imagen de Dios (Cf. Génesis 1,27) es, de hecho, lo que caracteriza diariamente vuestro trabajo, en unidad de objetivos con los demás educadores y maestros. Con motivo del Congreso eclesial de Verona, en octubre de 2006, yo mismo tuve la ocasión de reflexionar sobre "la cuestión fundamental y decisiva" de la educación, indicando la exigencia de "ensanchar los espacios de nuestra racionalidad, de volver a abrirla a las grandes cuestiones de la verdad y del bien, de conjugar entre sí la teología, la filosofía y las ciencias, respetando plenamente sus métodos propios y su recíproca autonomía, pero siendo también conscientes de su unidad intrínseca" (Discurso del 19 de octubre de 2006). La dimensión religiosa, en efecto, es intrínseca al hecho cultural, contribuye a la formación global de la persona y permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida.

Vuestro servicio, queridos amigos, se enmarca precisamente en este fundamental cruce de caminos, en el que --sin impropias invasiones de terreno o confusión de papeles-- se encuentran la universal tensión hacia la verdad con el bimilenario testimonio de los creyentes a la luz de la fe; las extraordinarias cimas del conocimiento y del arte, conquistadas por el espíritu humano con la fecundidad del mensaje cristiano, tan arraigada en la cultura y la vida del pueblo italiano. Con la plena y reconocida dignidad escolar de vuestra enseñanza, contribuís, por una parte, a dar un alma a la escuela y, por otra, a asegurar a la fe cristiana plena ciudadanía en los lugares de la educación y de la cultura en general. Gracias a la enseñanza de la religión católica, la escuela y la sociedad se enriquecen con verdaderos laboratorios de cultura y de humanidad, en los cuales, descifrando la aportación significativa del cristianismo, se capacita a la persona para descubrir el bien y para crecer en la responsabilidad; para buscar el intercambio, afinando el sentido crítico y para recurrir a los dones del pasado de manera que se pueda comprender mejor el presente y proyectarse conscientemente hacia el futuro.

La cita de hoy se enmarca también en el contexto del Año Paulino. El apóstol de las gentes sigue ejerciendo una gran fascinación entre todos nosotros: en él reconocemos al discípulo humilde y fiel, al valiente heraldo, al genial mediador de la Revelación. Características a las que os invito a aspirar para alimentar vuestra misma identidad de educadores y de testigos en el mundo de la escuela. Pablo, en la primera Carta a los Tesalonicenses (4, 9), define a los creyentes con la hermosa expresión de theodidaktoi, es decir, "instruidos por Dios", que tienen a Dios por maestro. En esta palabra, encontramos el secreto de la educación, como recuerda también san Agustín: "Nosotros, los que hablamos, y vosotros, los que escucháis, reconozcámonos como fieles discípulos de un único Maestro" (Sermones 23, 2).

En la enseñanza paulina, la formación religiosa no está separada de la formación humana. Las últimas Cartas de su epistolario, las llamadas "pastorales", están llenas de significativas referencias a la vida social y civil que los discípulos de Cristo deben tener bien en cuenta. San Pablo es un verdadero "maestro", que lleva en el corazón tanto la salvación de la persona educada en una mentalidad de fe, como su formación humana y civil, para que el discípulo de Cristo pueda desarrollar plenamente una personalidad libre, una vivencia humana "completa y bien preparada", que se manifiesta también en una atención por la cultura, la profesionalidad y la competencia en los diferentes campos del saber para beneficio de todos. La dimensión religiosa, por tanto, no es una supraestructura; es parte integrante de la persona, desde la primerísima infancia; es apertura fundamental al otro y al misterio que preside toda relación y todo encuentro entre los seres humanos. La dimensión religiosa hace al hombre más hombre. Que vuestra labor de enseñanza sea siempre capaz, como lo fue la de Pablo, de abrir a vuestros estudiantes a esta dimensión de libertad y de pleno aprecio del hombre redimido por Cristo, tal y como forma parte del proyecto de Dios, expresando así a muchos muchachos y a sus familias una verdadera caridad intelectual.

Ciertamente uno de los aspectos principales de vuestra labor de enseñanza es la comunicación e la verdad y de la belleza de la Palabra de Dios, y el conocimiento de la Biblia es un elemento esencial del programa de enseñanza de la religión católica. Se da un lazo que une la enseñanza escolar de la religión con la profundización existencial de la fe, como sucede en las parroquias y en las diferentes realidades eclesiales. Este lazo está constituido por la persona misma del maestro de religión católica: a vosotros os corresponde, además del deber de la competencia humana, cultural y pedagógica propia de todo maestro, la vocación de dejar traslucir que el Dios del que habláis en las aulas de clase constituye la referencia esencial de vuestra vida. Lejos de ser una interferencia o una limitación de la libertad, vuestra presencia es un valioso ejemplo de ese espíritu positivo de laicidad que permite promover una convivencia civil constructiva, fundada en el respeto recíproco y el diálogo leal, valores de los que un país siempre tiene necesidad.

Como sugieren las palabras del apóstol Pablo, que conforman el título de vuestra cita, os deseo a todos que el Señor os dé la alegría de no avergonzaos nunca de su Evangelio, la gracia para vivirlo, la pasión para compartir y cultivar la novedad que mana de él para la vida del mundo. Con estos elementos, os bendigo a vosotros, a vuestras familias, junto a todos los que os encontráis en esa comunidad de personas y de vida, que es la escuela, estudiantes y maestros.

martes, 7 de junio de 2011

El plan educativo de Rajoy, ¿una tirita o un bisturí para un tumor?

Invitado:Pascual Tamburri

Rajoy ya ha anunciado las medidas educativas básicas del PP. En sus autonomías empezará lo que luego seguirá en La Moncloa. ¿Bastará señalar la ruina de décadas de socialismo?

Cuando se habla de educación en España es costumbre, en los últimos tiempos, hablar mal de José Luis Rodríguez Zapatero y de sus ministros, y de la herencia que van a dejar en las aulas. Pero es bastante injusto quedarse en eso: no sólo tenemos ante las pizarras las consecuencias del zapaterismo. Zapatero y los suyos han llevado a sus últimos extremos en algunos puntos ideas, metas y principios que están presentes en la legislación y en los ideólogos de la enseñanza hace muchas décadas. Ideas en gran medida ligadas al socialismo, y como tales denunciadas desde siempre por el PP; pero sólo en parte y embrionariamente desmontadas entre 1996 y 2004.

El plan de mínimos de Rajoy

Mariano Rajoy ha hecho público ya antes de su última Junta Directiva Nacional un bloque de medidas educativas que el PP considera urgentes y que aplicará desde el poder. No sólo el poder central cuando gane las elecciones generales y forme Gobierno, sino en lo posible y desde ahora el poder autonómico allí donde lo tiene el PP. Asunto importante porque estas competencias, excepto en las normas centrales, están completamente transferidas.

Rajoy quiere el reconocimiento del profesor como autoridad pública. Considera necesarias tanto las evaluaciones externas como concretamente el establecimiento de pruebas de nivel de carácter general al final de cada etapa educativa. Para las familias, desea la libertad de elección de centro educativo, incluyendo la aparición de centros bilingües. Desea cambiar los criterios con los que se conceden las ayudas públicas. Y a la vez buscará un calendario unitario de pruebas de acceso a la Universidad y la coordinación académica a todos los niveles entre las Universidades. Es evidente que la izquierda en general y el PSOE en particular se van a oponer a esto: no porque crean que lo existente funciona, sino porque, acertadamente, ven que las medidas de Rajoy señalan a la vez los grandes tumores del sistema actual y los puntos desde los que la izquierda ha impuesto a través de la educación su modelo social y cultural.

Lo que el PP señala

Autoridad pública o no, es cierto y verdad que hace falta
orden en todo el sistema educativo. Porque la mal entendida autonomía de los centros y la carnavalización de su vida interna han derivado en el desorden. Ahora bien, señalado el problema su solución puede ser mucho más extensa (y algo esbozó el PP en su anterior etapa). Pueden aparecer nuevos cuerpos docentes y gestores, cualificados por su acceso y jerarquizados en sus funciones, como los hay en muchos países. Pueden reordenarse los órganos y puestos de los centros educativos. Y puede darse un contenido efectivo a las normas internas. Todo eso después de volver a un sistema de selección de docentes que garantice la calidad, no lo que hemos visto durante el zapaterismo y padeceremos en décadas por venir.

Calidad. Pueden realizarse, es verdad, evaluaciones con verdadero contenido. Y será aún mejor que sean obligatorias, y universales para todos los alumnos (y quizá también para los docentes: quizá sea popular y permita reducir gastos volver a evaluar conocimientos, ¿no?). Justamente, será necesario que se sepan cuáles han de ser los contenidos nacionales únicos de esas evaluaciones, y por la misma razón habrán de ser nacionales las evaluaciones mismas, que garantizarán que todos los alumnos tengan acceso a la misma educación y que ésta sea evaluada por tribunales externos y cualificados. Igualmente, qué mejor que basar en esas evaluaciones objetivas el acceso a superiores niveles educativos, la adquisición de títulos y las calificaciones de los mismos. Educación de calidad para todos, y para cada uno al nivel que pueda.

Libre elección. En un país de libertades y con una enseñanza de calidad, es indispensable que aparezcan nuevos modelos educativos, respetando los patrones nacionales comunes. Y esos modelos, incluyendo los lingüísticos, deben ser elegidos por las familias y proporcionados por las instituciones con arreglo a las capacidades, y atenderán la diversidad de todo tipo (porque demostrado está que la uniformidad sólo iguala en ignorancia y en apatía) .

Subsidiariedad. ¿Ayudas públicas, más o mejores? Aquí, en todo lo relativo a la financiación, van a darse los mayores choques a poco que el PP pretenda solucionar las cosas. Para empezar, España es un país que ha gastado lo que no tiene, se ha permitido lujos que hay que pagar ahora. Ni las becas, ni las ayudas, ni el gasto educativo en general podrán tener ni el volumen ni la forma que han adquirido. Pero hay muchos tabúes latentes: por qué es más justa una beca a alguien más capaz que a alguien solamente con menos ingresos; por qué una menor ratio (y un mayor número de docentes) no ha significado más calidad, se mida ésta como se mida; por qué más centros (creados a veces con criterio populista, o pueblerino) no han creado españoles mejor formados, excepto estadísticamente; y así sucesivamente (hasta llegar a poder nombrar el cheque escolar).

Excelencia. Y por lo mismo, ¿la mejora de nuestra calidad universitaria ha sido proporcional a la multiplicación de Universidades, de funcionarios, de alumnos y de presupuestos? Habrá mejorado, qué duda cabe, pero ¿no se puede hacer de otro modo, sin que nos atornillemos la boina en vez del birrete y pidamos a la vez un centro universitario en Milagro y otra Facultad de Medicina en Pamplona? Rebasamos ya las siete decenas de Universidades pero ¿significa ser universitario lo que el país necesitaba que significase, algo diez veces mejor que antes de empezar esto? No estoy muy seguro, con más de un 10% de graduados en paro, quizás otros tantos pensando en emigrar y sobre todo en torno a un 40% subempleados o desclasados.

El tipo humano que no podemos permitirnos

Enrique de Diego, en su Historia clara de la España reciente, ha hecho un retrato del español que quiso fabricar la LOGSE y del que se ha beneficiado hasta ahora el PSOE: "El ignorante ilustrado era suficientemente pacifista, convenientemente ecologista, básicamente feminista, estéticamente antinorteamericano, furibundamente antimilitarista y exhibía una vaporosa conciencia social que le permitía tenerse por solidario, sin ninguno de los componentes de exigencia de las éticas tradicionales. Ese conjunto de ideas insustanciales, que normalmente se movían en un nivel de intensa emotividad refractaria a la racionalidad, funcionaban… como sólidos y arterioescleróticos implantes mentales, que provocaban respuestas inmediatas en forma de opiniones coincidentes con las consignas marcadas por el partido socialista".

Desgraciadamente las consecuencias del
desastre educativo al que se enfrenta el PP no son sólo ni esencialmente las políticas que señala
de Diego. Con unos retoques breves y superficiales se corregirán algunas de las consecuencias más sangrantes, evidentes y urgentes, y se encauzarán quizás las elecciones. Pero Rajoy y el PP en la próxima Conferencia Programática tienen la oportunidad de curar a fondo las heridas que con acierto señalan. No bastan tiritas.

jueves, 2 de junio de 2011

Adoctrinamiento radical de niños y jóvenes

Santiago Castellà, patrón de la Fundación Ferrer i Guardia hizo especial énfasis en la “tarea educadora” de la fundación en los “valores” del librepensamiento y de la laicidad con la juventud. Actualmente, solo en Cataluña, la fundación regenta 130 clubs infantiles, 30 organizaciones scouts y 30 casas de juventud o ateneos laicos para adolescentes, donde se adoctrina a niños a partir de 8 años en librepensamiento, nacional-laicismo y “ética pública”.

Más de 17.000 jóvenes formados en el laicismo
En total, la Fundación llega a una red de 17.000 jóvenes sólo en Cataluña, según reconoció Castellà, alternando actividades de ocio con clases de adoctrinamiento. “Ahora estamos comenzando una red de guarderías para que niños de 0 a 3 años puedan iniciar ya de jovencitos su formación en valores del librepensamiento”, apuntó Castellá.

La “industria educativa católica”
Hay que denunciar la “industria educativa católica” y la “industria sanitaria católica”, afirmó Prujà, como si los colegios u hospitales concertados fueran negocio. Hay que dejar de financiar la conservación del Patrimonio de la Iglesia, mientras el estado no sea libre de decidir que uso se da a los lugares de culto. ¿Y la cantidad de turismo extranjero que genera el patrimonio de la Iglesia, en beneficio de la sociedad civil?