jueves, 12 de octubre de 2017

Jóvenes y redes sociales: más complejo de lo que parece

En el número 107 de la revista Telos, editada por la Fundación Telefonica y disponible en abierto en su página web tanto en formato texto como en pdf, me publican un artículo titulado “Jóvenes y redes sociales: más complejo de lo que parece” (pdf), como parte de un dossier central titulado “Jóvenes y redes sociales”.
En el artículo trato de ordenar las que para mí son algunas de las referencias imprescindibles en este tema, y revisar algunos de los mitos que, con el tiempo y la perspectiva, van probándose como completamente falsos, por muy convincentes que pudiesen sonar en su momento. No solo que los nativos digitales no existen y que son un concepto peligroso y engañoso que puede llevar a no prestar atención a su educación y hábitos, o a hacer una auténtica dejación de funciones educativas, sino también a esa supuesta y sobrevalorada cultura propia y rasgos identitarios de una generación que, en realidad, resultan asombrosamente parejos a los pre-existentes y no parecen aportar prácticamente nada en términos de innovación o en códigos comunicativos mínimamente originales. No, no es que no entendamos a los youtubers porque nos pillan muy mayores… es que en realidad, y salvo escasísimas excepciones, no hay gran cosa que entender, y su simplicidad nos pasma y nos deja pensando que tiene que haber algo más en ese fenómeno.
En realidad, la mayor cantidad de adaptación, innovación y desarrollo de hábitos en los que se ha basado la estrategia de la gran mayoría de las herramientas y redes sociales que conocemos no ha tomado como referencia el uso que llevaban a cabo esas generaciones jóvenes, sino el de una generación que ahora oscila más bien entre los treinta y los cincuenta años. La identificación de muchas de esas herramientas con las generaciones más jóvenes es, salvo muy escasas excepciones, un mito. Aquí dejo una cita:
“En la práctica, el estudio de los hábitos de los jóvenes en las redes sociales en las primeras décadas del siglo XXI parece mostrar conclusiones muy distintas a las que se habían anticipado originalmente: una generación anodina, carente de cualquier tipo de rasgos identitarios específicos, y centrada en una simplicidad que les lleva a tratar prácticamente cualquier herramienta como si fuese un chat o una mensajería instantánea.”
Es lo que ocurre cuando una generación crece en presencia de una serie de herramientas nuevas, pero el sistema educativo renuncia completamente a incorporarlas a su formación, pretende generar espacios estancos en los que la tecnología no entre, y adopta como propio el mito del nativo digital.

martes, 10 de octubre de 2017

Adjudicaciones de vacantes de Religión

 

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                        Madrid, 10 octubre de 2017


A/A DEL PROFESORADO DE RELIGIÓN

Hace pocos días hemos sabido que con fechas 18, 19 y 20 de abril, la Dirección General de Recursos Humanos se reunió con las delegaciones diocesanas de Alcalá, Getafe y Madrid respectivamente, asistiendo en el mismo orden las DAT Este y Norte (día 18), Sur, Oeste y Este (día 19) y Capital, Oeste y Norte (día 20).

La reunión, según consta, era para un trabajo conjunto con las delegaciones, PARA CERRAR LA PROPUESTA CONJUNTA sobre las adjudicaciones de vacantes, junto a los Servicios de Inspección Educativa de las Direcciones de Área Territorial y los Servicios Centrales de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte.

Por supuesto, a las secciones sindicales representativas del profesorado de religión, no se les ha convocado de modo alguno; sólo se les envío un correo electrónico con lo que había decidido previamente RRHH y las DAT con las delegaciones diocesanas.

Por otro lado, nos ha llegado una información, del todo fiable, que nos dice que las agrupaciones de primaria y secundaria de distintos niveles educativos (distintas edades, temarios, inquietudes del alumnado, etc.), están pactadas con las delegaciones diocesanas en las mencionadas reuniones.

Hay otros que pretenden confundir, con dolo, esto es, con conocimiento y voluntad, negando que la clase de religión sea una simple pero verdadera asignatura, pretendiendo angelizarla. Tampoco desea que los profesores de religión seamos trabajadores, y cree que los compañeros de Religión nos tratamos como competidores, y que nuestra presencia en los colegios e institutos es un simple acuerdo social o político, siempre y cuando no nos guíe el Espíritu. ¡Dios mío, dónde estamos llegando!

¿Por qué las delegaciones nunca han informado de esas reuniones y de esos pactos contra natura? ¿Así defienden al profesorado de religión y a la asignatura? ¿Hay contrapartidas, cuáles son y a quién benefician? ¿Por qué no nos dejan hacer el trabajo que tenemos encomendado? ¿Por qué esa tutela como si fuéramos menores de edad o incapacitados? ¿Quién se la ha pedido?

Es obvio que cuando muchos de vosotros os dirigís a ellos, a las delegaciones, no saben qué decir o cómo actuar: “Eso decídselo a los sindicatos”, os responden a muchos.

Todo esto nos recuerda a Pablo VI, que decía que «se debe admitir la función importante de los sindicatos: tienen por objeto la representación de las diversas categorías de trabajadores, su legítima colaboración en el progreso económico de la sociedad, el desarrollo del sentido de sus responsabilidades para la realización del bien común. Su acción no está, con todo, exenta de dificultades (…)».

Al parecer también en la Iglesia como en las finanzas hay inversores y hay especuladores. Están los ahorradores (inversores) que buscan un beneficio para colmar sus necesidades y la de los suyos, sustentando a la empresa en la que invierten;  y están los tiburones (especuladores) que buscan obtener el rendimiento, con beneficios rápidos, y ven a las empresas y a los trabajadores sólo como medios para obtener provecho.

Todo esto con el beneplácito de varias organizaciones sindicales. Vergonzoso.

USIT-EP

lunes, 9 de octubre de 2017

El monje que inventó la lengua de signos mientras San José de Calasanz abría escuelas populares

Recientemente ha finalizado en la Biblioteca Nacional de España (www.bne.es) la exhibición de la exposición “Manos con voz propia. Quinientos años de lengua de signos”, que ha conmemorado el décimo aniversario de la promulgación de la Ley 27/2007, por la que se reconoce la lengua de signos española (LSE) y la lengua de signos catalana (LSC).
La web oficial de la Biblioteca Nacional explica que en ella se conserva el primer manuscrito sobre el tema, “Tratado legal sobre los mudos”, de 1550, que, escrito por el Licenciado Lasso, pretendió defender los derechos sucesorios del segundo hijo del Marqués de Berlanga, de modo que pudiese heredar un mayorazgo a pesar de ser sordo.
La exposición ha contado con un número de elementos que, como suele ser habitual, no han puesto suficientemente de manifiesto la verdad histórica, es decir, científica, en virtud de la cual podría haberse ofrecido al visitante la posibilidad de descubrir la importancia que la Iglesia Católica ha tenido en relación a este lenguaje de los signos.

La Iglesia y el lenguaje de los mudos

Lo primero interesante de decir a este respecto tiene que ver con el libro “Tratado legal sobre los mudos, por el Licenciado Lasso”.
Se publicó a principios del siglo XX una edición crítica por con un estudio preliminar y notas de Alvaro López Núñez,  que se encuentra en acceso gratuito en internet (aquí)
Lo primero que interesa decir es que el autor dedica su libro a José Marvá Mayer, científico católico cofundador de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Álvaro López Núñez fue su más importante biógrafo.
Álvaro López Núñez (1865-1936) fue académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y acérrimo defensor de la asistencia social, algo en lo que coincidió con José Marvá Mayer. Su postura política fue la democracia cristiana. Murió asesinado junto a su hija Esther al comienzo de la Guerra Civil Española.
El pequeño de una familia numerosa de ocho hijos, estudió y se licenció en Filosofía y Letras, tras lo cual se dedicó a la enseñanza privada en Palencia, León y Medina de Rioseco y a la literatura. Fue publicando sus obras literarias y fundando periódicos de inspiración católica tales como La Lectura Dominical o El Universo, este último con  Rufino Blanco Sánchez, asesinado por progresistas del Frente Popular en 1936 .
Casado a los veinte años con la poetisa de Medina de Rioseco, Carolina Valencia Castañeda (1860-1954), tuvo seis hijos: tres varones, Federico (que fue primer jefe del Estado Mayor de África, luego gobernador militar de Huesca y acabó jubilándose en Canarias con un cargo similar), José María e Ignacio, y tres mujeres, Teresa, María y Esther, la última de las cuales fue fusilada, junto a su padre, en las tapias del cementerio de La Almudena por progresistas del Frente Popular, que nos quieren ahora hacer creer con la Memoria Histórica que defendían la ciencia, los mismos que dicen que la Iglesia Católica es enemiga de la misma.

Un monje crea una lengua de signos

Después de éste detalle, evidentemente con un contenido muy significativo para cualquier católico o persona de buena voluntad, el estudio crítico del libro de Lasso enfatiza algo de lo que Lasso no deja lugar a dudas; la identidad del creador mundial del lenguaje de signos, del cual él tomó y escribió todo lo que incluye a este respecto en su libro.  El creador mundial del lenguaje de signos fue Pedro Ponce de León, monje benedictino.
Enterado Lasso –cuya identidad definitiva sigue siendo en parte un enigma, habiendo quien indica que se trataba también de un monje- de que fray Pedro había enseñado a hablar a un grupo de mudos mediante signos, acudió a donde ejercía tal actividad conviviendo con ellos, al Monasterio de San Salvador de Oña, es decir, un establecimiento eclesiástico que albergó la primera escuela de sordomudos del mundo.
El propio Licenciado Lasso llena su libro de alusiones a fray Pedro, de citas de san Agustín, los evangelios… es decir: el propio Lasso es un ferviente católico que, además nos presenta la obra de fray Pedro como eminentemente evangelizadora y demostradora de que los sordomudos son personas que pueden participar de la Eucaristía o recibir una herencia si llegara el caso.

Las primeras escuelas

Más o menos contemporáneo a fray Pedro vivió el gigante de la pedagogía española, san José de Calasanz.
Y es que en materia de pedagogía, por mucho que nos quieran hacer creer que antes de la Institución Libre de Enseñanza no hubo nada de provecho, eso sencillamente no cuela cuando se contrasta con la realidad.
En España fue la Iglesia Católica la que  fundó las escuelas y las desarrolló, desde monásticas a episcopales, catedralicias, estudios generales y universidades, y la que en pleno siglo XX ha seguido esa intensa labor con personalidades docentes con enorme base científica tales como Ezequiel SolanaAndrés Manjón –cura católico- , Juan Zaragüeta –cura católico- , Víctor García Hoz –miembro del Opus Dei– . Algunos, como los mencionados Alvaro López Núñez, Rufino Blanco o el propio san Pedro Poveda  fueron brutalmente asesinados por activistas del Frente Popular.
También fueron destrozadas instituciones educativas como las Escuelas Pías de San Fernando, que el progresismo de posguerra tuneó para que no fuera tan patente el desastre que sus ancestros habían organizado.
Este conjunto de datos bien podría haber constituido un folleto titulado Guía Católica para la Exposición Manos que hablan, para padres, educadores y gente de buena voluntad que además de aumentar su cultura hubiera podido aumentar su conocimiento sobre una realidad incontrovertible y científica de primera magnitud: la Iglesia Católica en España ha favorecido el desarrollo de la pedagogía mundial sin renunciar a la fe, precisamente porque su vocación máxima ha sido y es la de enseñar la verdad que es Cristo, que da sentido a todo lo demás.

domingo, 8 de octubre de 2017

Jornada Mundial por el Trabajo Decente

Descripción: A4
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                                                    Madrid, 6 de octubre de 2017

Estimadas/os compañeras/os:

           El 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. El trabajo decente debe ser un elemento central de las acciones gubernamentales para recuperar el crecimiento económico y construir una nueva economía mundial que dé prioridad a las personas.
            Este año, la jornada mundial se centra en la lucha reclamando salarios mínimos vitales y un aumento de sueldo para todos los trabajadores y trabajadoras. Se insta a los Gobiernos a prestar atención al llamamiento de los trabajadores y trabajadoras que reclaman salarios decentes, empleos seguros y sin riesgos, y que deje de ser la codicia corporativa la que establezca las reglas de la economía. Esto implica asegurar que los salarios mínimos sean suficientes para garantizar un nivel de vida digno y que todos los trabajadores tengan derecho a afiliarse a un sindicato y negociar colectivamente.

¡Así sea! USIT-EP

Benedicto XVI, dice del trabajo decente:
«un trabajo libremente elegido; un trabajo que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que haga que los trabajadores sean respetados; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de la familia y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores a organizarse libremente y a hacer oír su voz; un trabajo que dé espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación» (CARITAS in VERITATE, 63).


PD: Os animamos a leer y participar en el último post de Speculum a propósito de la propuesta de reforma de la LOMCE por parte del Partido Socialista.

USIT-EP

viernes, 6 de octubre de 2017

«Dignidad del menor en el mundo digital»

Papa Francisco: “Del modo en el que son tratados los niños se puede juzgar a la sociedad”  Es el título del Documento final del primer Congreso mundial para tutelar la dignidad de los menores también en lo que respecta a las tecnologías digitales.
La histórica Declaración de Roma le fue presentada al Papa Francisco por el Rector de la Gregoriana, el P.  Nuno da Silva Gonçalves,  «en nombre de millones de jóvenes de todo el mundo, que deben ser mayormente informados y protegidos de los riesgos de abuso sexual y de otras formas de abuso en internet».
«Todo niño tiene derecho a la dignidad y a la seguridad», empieza afirmando la Declaración, para luego advertir que «sin embargo, millones de niños sufren abusos y explotación en todo el mundo» y que «la tecnología, que ha cambiado nuestras vidas de muchas formas positivas, también se está utilizando cada vez más en la explotación de niños».
Dado que «hoy día los niños tienen literalmente en las palmas de sus manos contenidos cada vez más extremos y deshumanizantes» el mismo documento pone en guardia contra «la proliferación de las redes sociales, que ha producido un incremento extraordinario de las comunicaciones, también ha derivado en ciberacoso, acoso y sextorsión».  Por lo que «hay una gran cantidad de imágenes de abuso sexual de niños y jóvenes en internet, y el número no deja de crecer. La pornografía en línea está teniendo un impacto sobre las mentes moldeables de los más jóvenes».
En el Congreso participaron expertos de alto nivel de diversas áreas, de la política, de las religiones, de empresas tecnológicas, de cuerpos de seguridad, de múltiples organizaciones, así como de universidades.
La declaración final, lanza un llamado a los representantes del mundo entero, responsables de la dignidad del menor en el mundo digital:
En primer lugar, las autoridades mundiales son llamadas a emprender campañas globales de sensibilización, para educar e informar a la población del mundo sobre la gravedad y la extensión del abuso y de la explotación de los niños de todo el mundo, y se les impulsa a pedir intervenciones por parte de los líderes nacionales.
En segundo lugar, se llama a las autoridades de las grandes religiones del mundo, para que informen y movilicen a los  miembros de cada fe religiosa a unirse en un movimiento global a fin de proteger a los niños del mundo.
A los parlamentos del mundo se pide, en el punto tres, que mejoren la legislación para una protección más eficaz de los menores y que llamen a rendir cuentas de sus crímenes a aquellos que se hacen responsables del abuso y de la explotación de los niños.
A los líderes de las empresas tecnológicas se les llama a comprometerse en el desarrollo y la implementación de nuevos instrumentos y tecnologías, finalizados a contrastar la proliferación de imágenes de abuso sexual en Internet,  y a impedir la redistribución de imágenes de menores identificados como víctimas.
El punto cinco llama a los ministerios mundiales de sanidad pública y a los líderes de las organizaciones no gubernamentales, a acrecentar las acciones para salvar a las víctimas menores de edad, y a mejorar los programas de atención para las víctimas de abuso y de explotación sexual.
Mientras que los organismos gubernamentales, la sociedad civil y las fuerzas del orden son llamados a trabajar para mejorar el reconocimiento y la identificación de las víctimas, y a asegurar su ayuda al enorme número de víctimas de abuso y de explotación sexual de menores, que aún están escondidos.
Puntualmente se pide en el punto siete a las fuerzas del orden que acrecienten la cooperación local y global a fin de mejorar el intercambio de informaciones en ámbito investigativo y que aumenten los esfuerzos de colaboración en relación a los crímenes contra los menores que atraviesan los confines nacionales.
Que se incremente la capacitación de los profesionales de la salud para identificar los indicadores de abuso y de explotación sexual: es lo que se pide a las instituciones médicas del mundo a fin de mejorar las modalidades de señalación y de tratamiento.
A las instituciones privadas y gubernamentales, se les llama, en el punto nueve, a aumentar recursos para profesionales de ámbito psiquiátrico y expertos de otras formas de cuidado, de modo de incrementar los servicios de atención y rehabilitación de los niños que han sido abusados y explotados.
Asimismo se realiza un llamado a las autoridades con responsabilidad en el ámbito de la sanidad pública para que promuevan la investigación sobre el impacto que la exposición a la explícita y extrema pornografía online ejerce en la salud de los niños y adolescentes.
Por otra parte se llama a los líderes de los gobiernos de todo el mundo, a los cuerpos legislativos, industrias privadas e instituciones religiosas a promover y realizar técnicas para impedir a los niños y jóvenes tener acceso a contenidos de internet a los cuales debe poder acceder sólo el público adulto.
Finalmente en los puntos doce y trece se llama a los gobiernos, a las industrias privadas y a las instituciones religiosas a emprender campañas globales de sensibilización dirigidas, en primer lugar, a los niños y jóvenes, de modo de formarles y proveerles de los instrumentos necesarios para un uso seguro y responsable de internet y para evitar que se dañe a muchos de sus coetáneos. Y en segundo lugar, a los ciudadanos de cada país, de modo de crear conciencia y atención en relación al abuso y la explotación sexual de los menores, alentándolos asimismo a señalar casos de abuso y de explotación a las autoridades competentes, si los ven, si tienen conocimiento o sospecha de que estén sucediendo.

lunes, 2 de octubre de 2017

Desacreditados mitos sobre la Edad Media son el ariete contra la Iglesia en libros de texto y blogs

Mitos desacreditados hace tiempo sobre la historia medieval pueblan aún los libros de textos y encuentran voceros interesados en el activismo ateo en internet. Eleanor Parker, profesora de Literatura Inglesa Medieval en el Brasenose College de Oxford, sale al paso de esta escandalosa situación en el Catholic Herald:

Eleanor Parker es doctora en Literatura Medieval por la Universidad de Oxford y experta en la Inglaterra vikinga: "Dejad de enseñar a nuestros hijos esos mitos anti-católicos e inútiles", pide en el título de su artículo.
 
Hay algo relacionado con la palabra "medieval" que hace que las personas actúen de manera extraña. Como ha observado recientemente el profesor David Patonon en Catholic Herald, por desgracia los libros de texto de las escuelas secundarias siguen repitiendo errores comunes acerca de la Edad Media, descrita como una época de oscuridad, ignorancia y superstición.
 
En el blog Bitesize de la BBC, por ejemplo, se informa a los estudiantes de que en el periodo medieval "la mayoría de los campesinos eran extremamente supersticiosos" y que la Iglesia medieval fue la responsable del "estancamiento" en los conocimientos médicos, a causa sobre todo de su "apoyo a la oración y la superstición". Supuestamente, la Iglesia "se oponía al progreso" de la ciencia, "animando a la gente a confiar en la oración a los santos y la superstición" y diciendo a la gente que "la enfermedad era un castigo de Dios", una creencia que "llevaba al fatalismo y obstaculizaba la investigación de posibles tratamientos".
 
Es un retrato sesgado e inexacto de la enseñanza medieval, y el sitio web Bitesize no es tan excepcional como uno esperaría. Un libro de texto de historia aprobado por la AQA[Assessment and Qualifications Alliance, entidad británica que facilita exámenes y certificados de calificación académica] presenta "la superstición y la religión" como un único fenómeno. La popular página Revise GCSE History afirma: "Los médicos tenían creencias supersticiosas, decían conjuros cuando trataban a los pacientes y consultaban las estrellas".

Origen y actualidad de esta denigración de la Edad Media
Estas fuentes tratan la palabra "superstición" como si fuera la clave para entender la historia medieval, sin tan siquiera intentar definirla. Es un término comúnmente asociado a la Edad Media en la cultura popular, aunque mucha gente que lo utiliza en ese contexto tiene sólo una vaga idea de lo que quiere decir; muy a menudo es utilizado como sinónimo de "religión". Esto sucede también con la palabra "medieval", a la que se le atribuye el significado de "bárbaro" o "primitivo". Es tremendamente injusto hacia el periodo de nuestra historia que llamamos Edad Media, que cubre mil años de historia y que está lleno de variedad y diversidad.
 
Esta presuntuosa idea sobre el periodo medieval se remonta muy atrás, a los pensadores del Renacimiento, que fueron los que inventaron esta idea acerca de la Edad Media: un periodo que eligieron ver como una brecha de ignorancia que dividía su mundo moderno del pasado clásico. Pero el lenguaje de la "superstición" para describir la religión medieval es reminiscencia, sobre todo, de un cierto tipo de historiador británico del siglo XIX, que veía el catolicismo como una religión extranjera sospechosa, apta sólo para campesinos ignorantes y pueriles. Este prejuicio significaba que estaban dispuestos a creer casi cualquier mito sobre la Iglesia medieval.

A los alumnos se les enseña en ocasiones una auténtica caricatura de la verdadera historia de la Edad Media, solo por aversión al cristianismo, que fue su alma. Imagen: Christian Adams. Catholic Herald.

A pesar del avance, desde hace décadas, de estudios serios sobre la Edad Media, que han cambiado ese punto de vista, recientemente los viejos clichés han caído en manos de internautas agresivos y ateos que han regurgitado los estereotipos originalmente creados por el fanatismo anticatólico. Ahora, el historiador victoriano lleno de prejuicios y el trollde Twitter tienen una causa común. Es irónico que la gente que está más dispuesta a etiquetar a la Edad Media de credulidad, sea la que esté más ansiosa por tragarse mitos desacreditados hace tiempo acerca de la historia medieval.

Monjes y frailes medievales, científicos en todos los ámbitos 
Seamos claros: la Iglesia medieval no prohibía el progreso científico. A lo largo de la Edad Media, científicos y estudiosos –muchos de ellos monjes y frailes– utilizaron la curiosidad que sentían por el mundo natural para explorar, debatir, razonar, teorizar y deleitarse en todo tipo de aprendizaje. Los eruditos medievales estudiaron muchos tipo de ciencia, incluyendo temas que ahora podrían llamarse astronomía, matemáticas, ingeniería, geografía, ramas de la física (como la óptica) y, sí, la medicina.
 
Arriba, San Isidoro de Sevilla (560-636). Abajo, San Alberto Magno (1206-1280). Son dos hombres medievales, los más sabios de su tiempo en todas las disciplinas, incluidas las experimentales. San Alberto Magno es, de hecho, y no por nada, patrón de los científicos.


No definieron estos temas de manera tan precisa como hacemos nosotros hoy en día, y no los abordaron con los mismos métodos que utilizamos ahora, o no sacaron las mismas conclusiones. El conocimiento y los métodos científicos cambian y se desarrollan con el tiempo. Pero sugerir que los modos medievales de abordar estas cuestiones, distintos a los nuestros, fueron un obstáculo al "progreso", un signo de "estancamiento", es imponer un tipo de conformidad intelectual que se niega a ver el valor que tiene cualquier otra cultura que no sea la nuestra. Enseñar esta actitud a nuestros niños en edad escolar es preocupante.

Pero ¿qué es superstición?
Lo es también el sentido de superioridad cultural implícito en el término "superstición". ¿Qué valor tiene, cuando se enseña historia, utilizar dicha etiqueta a no ser que se explique que se quiere decir con este término? Este término es impropiamente peyorativo y, a la vez, demasiado amplio, puesto que la gente tiene puntos de vista diferentes sobre lo que considera superstición.
 
Lo que la mayoría de la gente entiende cuando habla de superstición medieval es, probablemente, una vaga referencia a las prácticas devocionales del catolicismo medieval: peregrinaciones, creencias en milagros y en las reliquias de los santos, visitas a fuentes sagradas, etc. Estas prácticas no estaban limitadas a los campesinos de la Edad Media, o a los ignorantes. Las élites sociales e intelectuales las practicaban con el mismo entusiasmo y, durante siglos, fueron un aspecto indiscutido tanto de las personas instruidas como de la fe popular. Para comprender la religión medieval es esencial intentar saber por qué dichas prácticas tenían tanto significado para gente tan diversa, en lugar de limitarse a descartarlas como supersticiones.

Todo lo creado estaba en relación continua con el Creador 
En general (y debemos tener en mente la dificultad que implica generalizar sobre un periodo que cubre mil años), la visión del mundo que respaldaba estas prácticas era la de un universo en el que cada cosa creada tenía el potencial de recibir la gracia de Dios. No había nada en el mundo tan trivial que no pudiera ser importante para Dios. Cada cosa tenía su finalidad y su lugar, desde los planetas al más minúsculo tallo de hierba. Había bendiciones para cada cosecha y para los instrumentos de cada día, oraciones para cada hora del día y para cada necesidad humana.
 
Los científicos medievales calcularon el tiempo y los calendarios, desarrollaron intrincadas teorías sobre los ciclos entrelazados del año natural, el movimiento de las estrellas y el calendario de la Iglesia. Y para la gente común, estos ciclos estaban entretejidos con su vida diaria, para que así cada día del año perteneciera a un santo cuya historia podía llevar a cada persona hacia Dios.
 
Ésta es la visión del mundo que hay detrás del tipo de historias milagrosas que, hoy en día, provocan una sonrisa; historias en las que los santos curan al ganado, encuentran los objetos perdidos y alteran el clima. Dios se percataba de cualquier preocupación humana y nada era demasiado pequeño para ser ocasión de milagro. Cuando tenían que enfrentarse a dificultades serias, no era el fatalismo lo que llevaba a la gente a buscar la ayuda de Dios en la enfermedad: era la fe, la creencia en que Dios podía intervenir, e intervenía, en el mundo.

Un libro imprescindible para deshacer tópicos y falsedades sobre los siglos medievales: Para acabar con la Edad Media, de Régine Pernoud (1909-1998), historiadora y conservadora del Museo de Reims y de los Archivos Nacionales de Francia.

Devotos y peregrinos, personas normales y reales 
Las peregrinaciones proporcionan beneficios genuinos a la salud (aunque no de la manera como lo hubieran explicado los cristianos de la Edad Media) y son, además, una oportunidad de viajar, conocer a gente y tener experiencias espirituales profundas en lugares santificados por siglos de devoción.
 
Decir que los campesinos medievales eran "extremamente supersticiosos" es una cosa; es fácil burlarse de las abstracciones. Pero si se leen las crónicas medievales sobre la gente enferma que visitaba los santuarios, los retratos no reflejan estereotipos, sino seres humanos reales: hombres y mujeres de todas las clases sociales, en busca de ayuda a causa de un dolor y sufrimiento extremos, con historias de sacrificio, abnegación y profunda fe personal. Algunas de sus creencias pueden parecer ajenas a un punto de vista moderno, pero sus miedos y esperanzas no. Esta gente y sus creencias merecen respeto y, por lo menos, un intento de comprensión. Santificaban cada día y su visión del mundo estaba cargada de poder y significado; y, para los estudiosos medievales, nada de esto era incompatible con la ciencia o el aprendizaje.

Hay que evitar el lenguaje emotivo al hablar como científicos 
Nadie pretende decir que el periodo medieval era perfecto, o que la Iglesia medieval no tuviera defectos. Lo que se necesita, hoy, es una visión más equilibrada, que entienda que la Edad Media fue un periodo tan complejo como cualquier otro periodo de la historia, evitando así un lenguaje emotivo y crítico como son los términos "estancamiento" y "superstición". Ya no hay excusa para ello.
 
Nunca ha sido más fácil acceder a información sobre el pasado medieval, sobre todo cuando con algunos minutos en Google llegas a sitios web escritos por expertos en ciencia y religión medieval, no sólo desmintiendo mitos, sino también proporcionando información más detallada.
 
Ha llegado la hora que educadores y periodistas vayan más allá de los inútiles estereotipos sobre la Edad Media. La verdad es mucho más interesante.