viernes, 18 de octubre de 2019

¿Cómo reconocer la importancia de la fe en la vida cotidiana?

Un embajador de la UE anuncia una nueva iniciativa de la Unión Europea destinada a reducir la ignorancia o “analfabetismo” religioso en todo el mundo

Mark von Riedemann, director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de la fundación pontificia Aid to the Church in Need, fue invitado recientemente a moderar una mesa redonda sobre ayuda humanitaria en un simposio entre EE.UU. y la Santa Sede, titulado “Caminos para lograr la dignidad humana: Asociación con organizaciones basadas en la fe”. Sobre este tema lo entrevistó María Lozano.

ACN: La Embajada de los Estados Unidos en Roma y la Santa Sede copatrocinaron recientemente un simposio con ponencias del secretario de Estado estadounidense, Michael R. Pompeo, el secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, arzobispo Paul Gallagher, así como el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, sobre cómo pueden los Gobiernos asociarse con las llamadas “organizaciones basadas en la fe” para defender mejor la libertad religiosa. ¿Qué motivó este simposio?
Mark von Riedemann: El simposio quería recordar los 35 años de cooperación positiva entre el Gobierno de Estados Unidos y la Santa Sede,  en él se rememoró la gran labor de San Juan Pablo II y Ronald Reagan y los esfuerzos de ambos para lograr el fin del comunismo en la antigua Unión Soviética.
La idea central era hablar de nuevas iniciativas tomadas por el Gobierno estadounidense para trabajar directamente sobre el terreno con las llamadas Organizaciones Basadas en la Fe (OBF). Como la Embajadora Gingrinch subrayó en su discurso de apertura, los Gobiernos por sí solos no pueden hacer gran cosa. Señaló por ejemplo que incluso para los Estados Unidos, que es uno de los principales proveedores de ayuda humanitaria en el mundo, la prestación eficaz de ese apoyo requiere alianzas con organizaciones que trabajan sobre el terreno. Las organizaciones católicas y otras OBF pueden hacer llegar la ayuda de una manera más eficaz en lugares donde los Gobiernos no tienen ni la experiencia ni los canales necesarios para hacerlo.
Hubo otro aspecto interesante. Fue cuando el representante de la Unión Europea ante la Santa Sede, el embajador Jan Tombinski, anunció ante la amplia representación diplomática, el lanzamiento de una iniciativa de la UE denominada “Intercambio mundial sobre religión en la sociedad”, destinada a apoyar proyectos para reducir la ignorancia y el “analfabetismo” religioso en la UE y en el resto del mundo. El objetivo de esta iniciativa es reconocer la importancia de la fe en la vida cotidiana. Se trata de una primicia absoluta para Europa, que hasta la fecha se enorgullecía de ser “ciega a la religión”.

El Cardenal Parolin elogió las nuevas iniciativas. En su ponencia advirtió, sin embargo, sobre la tentación de las naciones donantes de imponer ciertos valores o cosmovisiones culturales como condiciones previas a la concesión de ayuda a las naciones receptoras.
En efecto, pidió firmemente que los Gobiernos eviten, al patrocinar las OBF, lo que el Papa Francisco ha llamado una “colonización ideológica o cultural”, consistente en “imponer una visión del mundo o un conjunto de valores diferentes a las sociedades más pobres, a menudo haciendo de la adopción de esos valores un requisito previo para recibir ayuda humanitaria o de desarrollo”. Ayuda a la Iglesia Necesitada nunca se ha visto afectada por esto puesto que dependemos únicamente del apoyo de benefactores privados,  Pero me alegró que lo mencionara, ya que, a través de nuestros socios de proyectos, nos han llegado en repetidas ocasiones testimonios de este tipo de abusos. Es un abuso hacer que la ayuda alimentaria dependa de la aceptación de programas que promueven la anticoncepción y el aborto. Y esto está bien documentado.

Este simposio marca una serie de acciones para llamar la atención respecto a la libertad religiosa y a la a persecución cristiana en los últimos meses. ¿Qué tendencia se observan?
Hay una creciente conciencia de que la libertad religiosa es un derecho fundamental, que dos tercios de la población mundial residen en países con restricciones a la libertad religiosa y que los cristianos representan el mayor grupo  que sufre persecución religiosa. Esta conferencia se alinea con otras iniciativas como el “Llamamiento Mundial para la Protección de la Libertad Religiosa” del 23 de septiembre de 2019, que fue el primer acto de la ONU sobre la libertad religiosa, auspiciado por un presidente de los Estados Unidos, o también la resolución de la ONU del 28 de mayo de 2019, que estableció el 22 de agosto como “Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias”.
En los últimos dos años, se ha sucedido una oleada de iniciativas, incluidas la creación de una Secretaría de Estado para la Persecución Cristiana en Hungría, la Alianza Internacional para la Libertad Religiosa iniciada por los Estados Unidos y, quizás lo más importante, el creciente número de naciones que instituyen o reactivan a embajadores para la Libertad Religiosa y las Creencias en países como Dinamarca, Holanda, Estados Unidos, Noruega, Finlandia, Alemania y el Reino Unido, entre otros.

2019 marca el 20° aniversario del Informe sobre Libertad Religiosa de ACN. ¿Ha sido ACN una voz profética en el desierto llamando a la libertad religiosa y al fin de la persecución cristiana?
El informe ha sido, en efecto, profético. En 1999, la libertad religiosa no era un tema importante para la mayoría de los Gobiernos, pero ACN ya recibía de parte de nuestros socios de proyectos  cada vez más testimonios de persecución cristiana. Por ejemplo, las tensiones religiosas en Nigeria se desarrollaron justo ese año con la imposición de la sharía en una docena de estados de mayoría musulmana lo que tuvo como resultado una significativa violencia sectaria que aún hoy continúa.
Desde entonces, hemos sido testigos de dramáticos acontecimientos en Oriente Próximo, África y Asia, y el consiguiente sufrimiento de incontables millones de personas ha exigido una mayor atención y respuesta. Un avance crucial fue en 2016, cuando la Unión Europea y Estados Unidos aprobaron resoluciones que calificaban de genocidio las atrocidades del ISIS contra los cristianos de Siria e Irak. ¿Es la persecución cristiana en estos países una sorpresa? No, pero ha ido aumentando a lo largo de los siglos, desde las raíces de la intolerancia, desembocando en discriminación y persecución. Finalmente, el mundo  está tomando conciencia del genocidio de los cristianos en Irak y Siria. Un síntoma triste de ese genocidio es la disminución de la presencia cristiana en Oriente Próximo: en 1910, los cristianos representaban  el 13,6% de la población, mientras que en 2010 esa cifra había descendido al 4,2%. El llamamiento del Gobierno de EE.UU. para una nueva asociación entre el gobierno y las OBF es una señal más de que los países occidentales se están dando cuenta de estas realidades, e iniciativas como estas son pasos importantes en la dirección correcta.

jueves, 17 de octubre de 2019

La represión republicana contra la Iglesia española

España vive todavía una época de azules y rojos en la que los grises no tienen cabida. Buscar la anhelada objetividad en un período tan reciente (y estudiado) como la Guerra Civil parece una tarea imposible. En primer lugar, porque estamos obsesionados con colgar carteles simplistas que definan (en una palabra) a los profesionales de la investigación. Fernando del Rey, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense, quiere huir de este maniqueísmo barato. «No tomo partido ni de un bando ni de otro, solo quiero entender qué les pasó a todos durante el enfrentamiento», explica. En un momento de tensión política agitado más, si cabe, por la exhumación de Francisco Franco, este experto incide en que no le gusta hablar de muertos de uno y otro bando; para él todos ellos fueron víctimas del momento histórico que atravesó el país entre 1936 y 1939.
Su última obra ( «Retaguardia roja» -Galaxia Gutenberg, 2019-) está elaborada sobre los pilares de esta filosofía. No pretende señalar y no busca cargar tintas contra unos y otros (los «hunos y hotros» de Unamuno). Es, sencillamente, una investigación que detalla la represión republicana que se desató en Ciudad Real desde el momento en el que los sublevados se alzaron contra la Segunda República en julio de 1936. Un análisis concienzudo, todo sea dicho, pues le ha llevado más de 30 años de trabajo en los que ha hecho 60 entrevistas a otros tantos supervivientes. Podría parecer localista, pero pensar así es un error. Y es que, como bien explica, las conclusiones de su estudio se pueden extrapolar a toda la España rural.


Además de las suculentas novedades que alberga, su nueva obra también sirve para recordar «verdades como catedrales», como el mismo Del Rey las define. Una de ellas, que los estudios publicados en los años sesenta ya determinaron que «en España se asesinó a 7.000 religiosos». «No es un mito», completa. El autor, de hecho, dedica un capítulo a hablar de la «clerofobia» y la violencia de los republicanos más radicales contra los religiosos de la localidad.
Las hipótesis que baraja a la hora de establecer las causas de la violencia anticlerical son dos: la asimilación por parte de la sociedad de que los sacerdotes eran «agentes del enemigo» encargados de extender sus ideas a través de un púlpito y, por otro lado, la interiorización de los tópicos más exagerados sobre los religiosos (por ejemplo, su homosexualidad). Mención a parte merecen los frailes que residían en monasterios y que, según el doctor en historia, no encajan en este arquetipo. «Su caso es más extraño. ¿Por qué se enconaron con ellos?». La pregunta, difícil, la intenta responder en su obra.
En todo caso, «Retaguardia roja» no se limita a analizar la violencia contra el clero y se adentra también en la represión que se vivió en las ciudades que se mantuvieron leales a la Segunda República tras el levantamiento militar de 1936. En sus páginas caben desde la violencia que se desató contra los primeros enemigos del gobierno (una buena parte, falangistas) hasta la labor, enterrada en las páginas de la historia, de los militantes más moderados que quisieron detener aquella locura. Pero no es lo único, Las seiscientas páginas de este ensayo dan para mucho más y se dedican además a destruir mitos como, por ejemplo, aquel que afirma que el golpe militar fue una respuesta a una presunta movilización comunista. Algo que Del Rey define como una «soberana estupidez» multitud de veces refutada.
Tampoco se muerde la lengua al acabar con el mito de las dos España. «Hubo muchas más. La mayoría estaba formada por una mayoría que se vio arrastrada a la violencia», insiste.

Microhistorias

Del Rey forja su discurso mediante las determinantes microhistorias. Un total de diecinueve ejemplos prácticos, del día a día, que permiten al lector poner cara y ojos a los protagonistas del conflicto. «Las microhistorias locales nos permiten llegar a conclusiones similares en el resto del territorio español», afirma. Gracias a esta forma de estudiar la Guerra Civil, el autor establece que ha logrado destrozar mitos arraigados como el que explica que los republicanos más exaltados eran «incontrolados y delincuentes comunes». «Era gente corriente. Vecinos que mataban a otros vecinos. Es algo que ya demostraron muchos estudios de la Segunda Guerra Mundial al analizar la figura de las SS», señala.


Algo similar sucede con Ciudad Real. «Al palpar un universo pequeño que no se ciñe a las grandes ciudades (MadridBarcelonaZaragoza...) te percatas de que encuentras respuestas que no hallas al estudiar las grandes ciudades», explica. Para él, esta urbe es un escenario privilegiado al encontrarse cerca de la capital y supone un ejemplo claro de cómo fue la vida en los pueblos rurales afines a la Segunda República.
Pero no todo lo encontrado ha sido bueno. En su investigación, Del Rey se ha topado con «cosas tremendas» que «no sabía si contar». «Al final me decidí a explicarlas porque partes de la base de que la sociedad española actual lleva cuarenta años de democracia y se merece que intentemos mostrarle una realidad lo más cercana al pasado y lo menos ideologizada posible», finaliza.

Violencia contra el clero

Mediante estas microhistorias, Del Rey se adentra en la «clerofobia» que se vivió al comenzar la contienda. La época de la «violencia en caliente», como la denomina. «Por violencia en caliente se entiende la que se sucedió en las primeras semanas de la guerra allí donde los sublevados habían sido derrotados», señala a este diario. Poco después del 18 de julio de 1936, cuando se produjo el Alzamiento, los partidarios de la Segunda República se ofuscaron en acabar con el «enemigo interior»: todo aquel sospechoso de ser partidario de la sublevación y que pudiera unirse al ejército enemigo si este llegaba hasta la zona. «Se detuvo a miles de derechistas que fueron a parar a las cárceles. En ese proceso, y sin que respondiera a una planificación previa, hubo algunos muertos cuando se produjeron choques. Hay que entender que muchos se resistieron a ser detenidos y que a algunos milicianos se les iba la mano», desvela.
Los religiosos de sotana y misa se vieron envueltos en este torbellino de tensión, miedo y desaire debido a que el miliciano de base los veía como unos «compinches de los golpistas». Ello, a pesar de que, en palabras del experto, «muchos se limitaban a rezar». Esa idea del «monje trabucaire partidario del enemigo solo por el hecho de serlo» era general. «El clero de base, el secular, era visto como un agente político. Ejercía el papel de ideólogo de la derecha en esa dialéctica de odio político», añade.
En su obra, el autor afirma que esta mentalidad estaba instaurda desde el siglo XIX, cuando «la fe religiosa se ligó en la cultura de las izquierdas europeas a la idea de la opresión del “pueblo”». Ejemplo de ello es que el marxismo la comparaba con el «opio del pueblo» y aseguraba que estaba al servicio de los ricos y de los poderosos. «Tales postulados se interiorizaron pronto en España, primero en los medios republicanos anticlericales y después en las distintas corrientes obreristas», completa.

Soldados republicanos en Toledo
Soldados republicanos en Toledo

Del Rey, como hace a lo largo de toda su obra, ofrece datos fehacientes sobre la represión contra el clero que se vivió en Ciudad Real durante la «violencia caliente». Entre el 19 de julio y el 31 del mismo mes las víctimas sumaron un total de 157. «Esto representa el 38,85% de los muertos en la “fase caliente” de la revolución, un porcentaje elevadísimo si se tiene en cuenta que la población religiosa en su conjunto -compuesta por poco más de un millón de personas entre curas, religiosos y monjas- apenas rondaba el 0,20% de los habitantes de la provincia», completa. En el interior de su obra, por descontado, analiza y compara esta cifra con multitud de informes relacionados.
En todo caso, también deja claro que la mayor parte no tuvieron que soportar torturas, como afirman algunos expertos. También rechaza que se califique a la represión general como «genocio» u «holocausto».
Lo que llama la atención al autor es el caso del clero que trabajaba en monasterios no predicaba desde los púlpitos. «¿Por qué mataron en las dos primeras semanas a casi sesenta frailes?», se pregunta el historiador. La respuesta se encuentra en la imagen negativa que se había asociado al clero. «Creo que no funcionó la lógica del combate político previo tanto como en el estereotipo. Todos los tópicos denigratorios (como que eran homosexuales) se cernieron sobre esa figura», desvela. Las muertes de esta parte del clero fueron fomentadas, en parte, por la administración. «Decían que había que tener ojo con los conventos porque podían servir como fortalezas para refugiar fascistas. Había verdadera obsesión con los campanarios. Y en el fondo era verdad porque eran auténticas fortalezas arquitectónicas», añade.



Monjas asesinadas durante la Guerra Civil
Monjas asesinadas durante la Guerra Civil

Según Del Rey, una orden ministerial obligó a los frailes y monjas a salir de sus conventos en las dos primeras semanas de la guerra. «Los extrajeron mediante una orden gubernativa. Es decir, acompañados de un juez». En principio, la idea era meterles en la cárcel, aunque no pocos alcaldes se apiadaron y les ofrecieron salvoconductos para viajar hasta zonas seguras. «Lo sorprendente es que, en cuestión de días, los cazaron», señala. Telefonazo a telefonazo, y chivatazo a chivatazo, los milicianos se enteraron de dónde se encontraban y acabaron con ellos. El que aquel mandato gubernamental estableciese un día concreto para expulsarles de sus centros de culto es lo que hizo, en palabras del autor, que las muertes se concentraran en unas jornadas muy específicas en toda Ciudad Real.
Como ejemplo de esta violencia pone casos como el de Francisca Ivars Torres (sor Vicenta), la única religiosa muerta en la provincia. A esta monja la guerra le sorprendió en el colegio San José de Valdepeñas. Sin embargo, el devenir de los acontecimiento hizo que decidiera marcharse. Como otras tantas recibió un salvoconducto. El 23 de septiembre tomó un tren para Alcázar de San Juan, desde donde pretendía viajar a Alicante. Jamás lo consiguió. «Avisados por sus compañeros de Valdepeñas, los milicianos estaban esperándola en Alcázar. […] Sirviéndose de engaños, le propusieron conducirla a la casa que la orden tenía en Herencia. La subieron en un camión y, pocos kilómetros antes de llegar a ese pueblo, la mataron en una viña junto a un hombre. Tenía 68 años», completa Del Rey en su documentada obra.
La violencia vivida en Ciudad Real, con todo, es un mero ejemplo de la que sufrieron los miembros de la iglesia de toda España en estas primeras semanas. «La represión contra el clero se conoce desde 1960, cuando salió un estudio estupendo de un sacerdote en el que se contabilizaba la población religiosa asesinada en unas 7.000 personas. No es un mito, es una realidad como una catedral. Luego se han corregido levemente sus cifras. Fue un estudio impresionante hecho en una época en la que no había ordenadores. Otra cosa es que se hable de eso en el vacío y sin hacer referencia al anticlericalismo que se había extendido en la época, sin contextualizar», completa Del Rey.

Mitos, asesinos y víctimas

En las páginas de «Retaguardia roja», Del Rey también se cuestiona máximas como la idea de que la democracia había cuajado en España. «La democracia no se adquiere en 24 horas, supone un aprendizaje muy amplio. La aceptación del adversario es un elemento clave para saber si uno es democrático o no, lo mismo que la alternancia en el poder. En la España de los años treinta eso no estaba claro. Algunas minorías que venían de la España de la Restauración, la España oligárquica, se adaptaron a ello. Pero aquella sociedad todavía no estaba dentro del juego democrático porque procedía de un mundo caciquil», explica. Eso no significa, sin embargo, que no tuvieran a su disposición el armazón institucional para ello.
Del Rey también es partidario de que la sublevación fue la que provocó las revueltas violentas en el seno de la Segunda República. «Los estudiosos de la violencia política tienen claro que hubo una multicausalidad, pero hay que establecer una jerarquía en base a criterios racionales. La conclusión a la que llego es que hay unos factores mucho más importantes que otros. Para empezar, el golpe fue decisivo porque supuso un desafío a la legalidad y rompió el monopolio que tenía el estado sobre la violencia. Así, un golpe que se creía preventivo para contener una supuesta revolución comunista en ciernes (que se ha demostrado falsa), provocó la revolución por el desafío de poder que generó», sentencia.

Un grupo de milicianos custodia a unas religiosas en Alcalá de Henares, durante los primeros días de la Guerra Civil
Un grupo de milicianos custodia a unas religiosas en Alcalá de Henares, durante los primeros días de la Guerra Civil.

Otro tanto sucede con la idea de las dos Españas. «Insisto en que no existían. Había muchas más: la España revolucionaria, la España contrarrevolucionaria, la España de los moderados (liberales, socialistas y católicos, todos ellos en su versión moderada) y la España que no estaba ideologizada, pero se vio arrastrada por el resto. Esta última era la más extensa», completa. Según cree, a pesar del alto nivel de politización de la sociedad de los años 30, la realidad es que los protagonistas de estos combates fueron minorías que arrastraron a la mayor parte del país. De hecho, una de sus tesis es que la violencia fue generada por una minoría que muy ruidosa. «Siempre eran militantes jóvenes y muy ideologizados», señala.
Del Rey también analiza la falsa imagen de los represaliados en la zona republicana. Personas que, en sus palabras, se ajustan a un arquetipo concreto. «Al analizar las víctimas de la violencia te das cuenta de que todos los que habían tenido un protagonismo público previo, tanto político como administrativo (un juez, un secretario de ayuntamiento...) estaban en la cabeza de las listas», señala. Para el autor, ser un personaje público en la España de los años treinta, aunque fuera a escala local, suponía un riesgo impresionante. «La fijación de objetivos humanos respondía a criterios ideológicos y políticos. «No es tanto la lucha de clases lo que determinaba estas matanzas, como la adscripción política. Las víctimas eran élites políticas que habían tenido protagonismo público en el período anterior. Hubo cierta lucha de clases, pero no se mataba a los ricos por ser ricos. Se mataba a los que habían tenido relevancia», finaliza.

martes, 15 de octubre de 2019

Obedientes «sucesores rojos» cultivados desde temprana edad

El 2 de septiembre, el primer día de clases en Hong Kong, miles de estudiantes desobedecieron las órdenes y, en lugar de asistir a clases, salieron a las calles para unirse a una huelga de dos días y manifestarse por la democracia.
El Partido Comunista Chino (PCCh) percibe el hecho de que los estudiantes de Hong Kong se atreven a luchar contra su tiranía totalitaria como un fracaso de la educación en la región administrativa especial, en particular, en lo que respecta a la tutoría patriótica.
En comparación con los estudiantes de Hong Kong, sus homólogos en China Continental, quienes son diariamente adoctrinados con propaganda comunista y atea, parecen dóciles, acatando órdenes procedentes de las autoridades sin poder hacer nada al respecto. Y esto es lo que prefiere el PCCh: la sumisión de los jóvenes ayuda a formar y a educar a los leales sucesores del régimen.

El primer día de clases comienza con adoctrinamiento

A las 8 de la noche del 1 de septiembre, el día en que comenzó el año escolar en China Continental, los estudiantes de primaria y secundaria y sus padres tuvieron que ver un programa especial de televisión denominado Primera clase del semestre. El programa, coproducido por el Departamento Central de Propaganda del PCCh, el Ministerio de Educación y la Televisión Central de China, se transmite anualmente en todo el país el primer día de clases o muy cerca de dicha fecha.
Notificación en el sitio web del Ministerio de Educación, en la cual se exige que los estudiantes de primaria y secundaria de todo el país vean el programa de televisión denominado Primera clase del semestre.
Notificación en el sitio web del Ministerio de Educación, en la cual se exige que los estudiantes de primaria y secundaria de todo el país vean el programa de televisión denominado Primera clase del semestre.
En el primer programa de Primera clase del semestre de este año, cuyo tema fue «Estoy orgulloso de la bandera china», el anfitrión Dong Qing instruyó a los niños de primaria del país, afirmando: «En la actualidad, debemos apreciar la bandera china del mismo modo que apreciamos la vida».
El programa, destinado a cultivar en los estudiantes sentimientos de adoración hacia el Partido, el país y la bandera china, relató la historia revolucionaria del PCCh y la valentía de sus héroes.
El padre de un estudiante de primaria del distrito de Chanhe de la ciudad de Luoyang, en la provincia central de Henán, le dijo a Bitter Winter que los estudiantes tuvieron que escribir sus impresiones del programa y publicar sus composiciones en el grupo de la clase en la plataforma de mensajería WeChat, junto con fotos que los mostraran a ellos y a sus familias viendo el programa.
Notificación emitida por la Agencia de Educación de la ciudad de Luoyang, en la cual se exige que los estudiantes y sus padres vean el programa Primera clase del semestre.
Notificación emitida por la Agencia de Educación de la ciudad de Luoyang, en la cual se exige que los estudiantes y sus padres vean el programa Primera clase del semestre.
«Voy a estudiar mucho y contribuir al país», escribió un estudiante en WeChat.
«Sin los sangrientos sacrificios de los mártires revolucionarios no habría una nueva China ni tendríamos la vida feliz de hoy en día», comentó el padre de un estudiante en WeChat, luego de ver el programa de televisión.
No obstante, en privado, no todos están de acuerdo con este punto de vista. Algunos padres le comentaron a Bitter Winter que tales programas están destinados a adoctrinar a los niños para que únicamente adoren al Partido Comunista. Por supuesto, las personas con las que hablamos no quisieron revelar sus identidades por temor a ser perseguidos.
Programas similares de «educación roja» también se han convertido en obligatorios para los estudiantes de primaria y secundaria de China Continental.
El programa Primera clase del semestre es una tarea de visualización obligatoria para los estudiantes escolares de China Continental.
El programa Primera clase del semestre es una tarea de visualización obligatoria para los estudiantes escolares de China Continental.
Un profesor de secundaria de la ciudad de Anyang, en Henán, reveló que el director de la escuela le exigió a cada clase que seleccionara a una persona para que leyera en voz alta pasajes diarios del «Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era» por la mañana, antes de las clases de la tarde y al izar la bandera nacional. Además, se asignan estudiantes para transcribir cuatro artículos del «Pensamiento de Xi Jinping» cada semana; los que no completan la tarea son castigados.
Los estudiantes de una escuela primaria emplazada en Anyang deben ver Xinwen Lianbo (literalmente «Transmisión simultánea de noticias») a diario y escribir el contenido principal de las noticias, especialmente las relacionadas con Xi Jinping. El director de la escuela declaró que estas actividades forman parte de las tareas de Xuexi Qiangguo (Estudio de Xi, Nación Fuerte); una aplicación móvil utilizada para adoctrinar a los ciudadanos chinos con los pensamientos y opiniones del presidente. Los estudiantes que no completen esta tarea deberán correr 50 vueltas alrededor del patio de recreo de la escuela a modo de castigo.

Educación atea a través del miedo

El comienzo del nuevo año escolar también comenzó con propaganda antirreligiosa. El 3 de septiembre, la Agencia de Educación del distrito de Fuyang de Hangzhou, la capital de la provincia oriental de Zhejiang, emitió una notificación en la cual se exigía que las escuelas primarias y secundarias promovieran la ideología atea durante la clase de lectura matutina.
Al día siguiente, numerosas escuelas primarias de la zona vieron videos antirreligiosos en clase y tomaron fotos de la actividad. «Si no lo hacemos, seremos criticados y nuestro salario será reducido», le dijo con impotencia un profesor de primaria a Bitter Winter.
Algunos estudiantes locales informaron que sus maestros les mostraron imágenes relacionadas con el cristianismo, el islam y el budismo durante su clase matutina de autoaprendizaje y les dijeron que no creyeran en ninguna religión. La maestra también los alentó a llamar a la policía o a contarle a una maestra si escuchan a alguien decir cosas como «Dios creó la tierra y la humanidad», ya que según ella, el que diga eso “cree en un xie jiao”.
Un maestro de otra escuela primaria reveló que, durante una clase, el director de la escuela les advirtió a los estudiantes que denunciaran a cualquier persona de su hogar que fuera miembro de la Iglesia de Dios Todopoderoso (IDT). «Si no los denuncian, están traicionando al Partido y serán arrestados. Las personas que creen en Dios Todopoderoso serán encarceladas y condenadas a muerte por medio de disparos”, relató el maestro las palabras dichas por el director.
Y el «adoctrinamiento mediante el miedo» parece estar funcionando. El maestro dijo que después de la clase, uno de los estudiantes se comprometió a denunciar a cualquier persona que crea en Dios para evitar ser arrestado.

lunes, 14 de octubre de 2019

El drama de la dulce muerte




Queridos amigos y amigas,

En los últimos días, dos hechos trágicos nos han mostrado cómo la "dulce muerte" es en realidad una sentencia de muerte para los más débiles y solitarios.

La opinión pública en varios países del mundo percibe una idea de bondad detrás de la decisión personal hacia la muerte: todos “deben tener el derecho” de morir cómo y cuándo quieran, cada uno "debe poder ayudar al otro a morir".

En una palabra, de Colombia a Chile, de Holanda al Reino Unido, la eutanasia y la eugenesia se presentan como la última frontera de la libertad y la caridad. Una locura trágica impulsada por el movimiento eugenésico y que a principios del siglo pasado ya había llevado a la muerte a miles de personas inocentes consideradas inadecuadas.

En el Reino Unido, Mavis Ecclestone, quien en los últimos meses había "ayudado" a su esposo (un paciente con cáncer pero no terminal) a morir en su casa, fue considerada inocente, aunque no había pruebas de la solicitud de su esposo y la eutanasia es ilegal en el Reino Unido. El asesinato de su esposo fue considerado como un "acto caritativo" y "generoso" hacia el sufrimiento. En lugar de atención médica y familiar, en lugar de la "compasión", se liberaliza la muerte de los demás y se exalta como acto simbólico de generosidad.

Cada paciente y anciano, nosotros mismos, nos convertiremos, en los momentos de mayor debilidad, en posibles objetos de caridad mortal. La decisión del Tribunal de Stafford fue acogida por los promotores de la "muerte digna" como un gran logro para los ciudadanos británicos y una apertura a la legislación para la eutanasia en el Reino Unido.

La muerte es un hecho, el asesinato sigue siendo un crimen, la caridad y el deber del Estado siguen siendo cuidar a los enfermos, no eliminarlos. Cada muerte es una profunda laceración, nos priva del tesoro de la tradición, la experiencia y la simpatía de la que el otro es portador.

¿Cómo se puede silenciar esta tragedia y este peligro para toda la sociedad?

La única muerte dulce es la de aquellos que esperan en el Paraíso.

No menos grave es el caso holandés del paciente de Alzheimer que también fue asesinado con un cóctel de drogas por un médico que decidió que el anciano estaba "ya satisfecho con su vida" y estaba "listo para morir".

Un médico que debería haber curado el paciente, fue lo bastante generoso como para matarlo, interpretando, a su gusto, los sentimientos del paciente.

Así, en los Países Bajos, la sentencia absolutoria del médico, abrió el camino para la eutanasia de los pacientes con Alzheimer, aunque no sean enfermos terminales. Aquí también, gran felicidad para los promotores de la "muerte digna".

Lamentablemente, la legislación o decisiones similares se están extendiendo por todo el mundo. La mejor cura para los enfermos y los ancianos parece ser el asesinato, es decir la eutanasia.

¡No podemos resignarnos, la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural es un derecho inalienable!

==== En Italia, despues la decision del Tribunal Supremo Constitucional que abre la puerta a la eutanasia, nostros y otra asociaciones estamo empulsando una peticion por pedier al Parlamento de bloquear cada tipo de eutanasia.

Firma tambien tu! ====

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lunes, 7 de octubre de 2019

«Me planteé la eutanasia pero cambié de opinión»


Foto: Ana Perez