sábado, 11 de marzo de 2017

"Padres y docentes estresados, difícilmente pueden educar bien"

El profesor Guillermo Ballenato es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Psicología Educativa, Psicología Clínica, Psicología Industrial y Formación. Desde 1997 es responsable del asesoramiento psicológico y psicopedagógico de la Universidad pública Carlos III de Madrid donde desarrolla el programa de Mejora Personal y la asesoría de Técnicas de Estudio.

Invitado por la Fundación Caja Castellón, esta semana ha impartido una conferencia en la capital de La Plana con la idea de acercar una visión de la educación mucho más positiva, sencilla, humana y cercana. "La gente piensa que educar es bastante complejo pero porque a lo mejor no se ha hecho una suficiente labor de prevención". "La mejora de la comunicación, en un sentido amplio de la palabra, es una verdadera herramienta de prevención", dice.

¿Qué hacen mal los padres de hoy en día para que la educación de los hijos eleve los niveles de estrés?
Padres y madres estresados difícilmente pueden educar bien, igual que un docente. Hace falta bajar ese nivel de estrés. ¿Cómo? Con preparación, evitando la ansiedad y revisando nuestra vida. Porque un padre y una madre feliz educa mucho mejor. La felicidad no es la negación ni es sufrimiento, ni la dedicación exclusiva a mis hijos, sino la dedicación también a mi propio desarrollo personal.

¿Premio o castigo, ambos o ninguno?
Soy enemigo acérrimo del castigo y tengo desmontado en todo un argumentario por qué no estoy a favor del castigo. Sólo como último recurso y aplicado en una serie de condiciones muy muy precisas, pero creo que no es necesario. Tengo dos hijas, no las he castigado nunca. Pero tampoco soy partidario del premio como premisa de 'si haces esto, tendrás este premio'. Otra cosa es que, después de un buen resultado, pienses en una celebración como algo espontáneo al resultado, pero no como una cosa que se haya pactado antes. De igual forma con el castigo. Lo que es necesario recuperar en la educación de los hijos es la confianza: Si confías en que todos los hijos van a responder, al final responden. Darles una responsabilidad es poner confianza en ellos y confiar en que lo van a hacer bien: Y decírselo. 'Sé que esto lo vas a hacer bien'. Los padres son los generadores de cambios en la conducta de los hijos, los generadores de autoestima, y los dadores de refuerzos, quienes realmente utilizan sus recursos de reforzar una conducta, de crear una expectativa positiva. Y en ocasiones, hasta un castigo llega a ser un premio, porque requiere atención. El mayor premio es la atención y el mayor castigo es retirar la atención. Al castigarle por portarse mal, se le está reforzando su conducta, porque se pone en su conducta una mayor atención. Muchos padres, madres y docentes sufren el síndrome del bolígrafo rojo: 'esto está mal, esto está mal' ¿Y lo que está bien, qué?. Seamos generosos en alabanzas y tacaños en la crítica y que hagamos la alabanza en público y la crítica en privado. Eso es muy importante para la educación del niño.

¿Cuáles son las pautas mágicas para prevenir y gestionar los conflictos con los hijos?
Yo suelo decir que la salvación del mundo en una sociedad mejor se apoya en dos pilares: uno es la educación y otro es la comunicación. Además van juntas, educomunicación. Pensamos que sabemos comunicar pero hay un montón de latiguillos que han ido pasando de generación en generación: 'ya te lo dije, verás cuando venga tu padre, como no apruebes..., mira a tu primo, qué bien' Yo soy partidario de la permisividad, pero soy partidario de tratar a los niños de pequeños como si fueran adultos, ya que son personas que quieren aportar, ser tenidos en cuenta, ser escuchados.

¿Qué es comunicar bien?
Comunicar bien implica escuchar profundamente y no literalmente. Implica ser claro, pero sobre todo ser armónico, y no dañar al otro, porque si no, se corta la comunicación. Implica comunicar en positivo e implica prepararte antes de hablar: es decidir qué voy a decir, cómo lo voy a decir, cuándo lo voy a decir, a quién se lo voy a decir...Porque, de repente dices: 'Pues te quedas una semana sin...', y cuando lo piensas, te arrepientes del momento en el que lo dijiste. No es lo mismo un reproche o una crítica en público, que en privado. Deberíamos ser generosos en alabanzas, elogios y reconocimientos y tacaños en la crítica. Haciendo la crítica en privado y la alabanza en público.

¿Cómo se logra la motivación en cada etapa del estudiante?
Es muy importante trasmitir una visión positiva del aprendizaje, como una herramienta de libertad, un reto, un desafío y algo que se puede hacer divertido, ameno, entretenido, y no algo que requiere disciplina, abnegación, sufrimiento, esfuerzo. La cultura del esfuerzo no vende mucho, vende más la curiosidad, despertar la curiosidad. Qué mejor que conectarlo con sus áreas de interés, darle recursos y estrategias: es mucho más motivante si son miembros participativos y no meros receptores pasivos. Deberes, ya la palabra suena mal. No es que debas hacerlo, sino que deberían salir de clase diciendo: 'eso tengo que buscarlo yo'.

¿Qué recomienda a los preuniversitarios a la hora de escoger la carrera adecuada a cada uno?
Hay que tomar la decisión con serenidad, tiempo y con recursos, y esos recursos nos los da la información desde tres vertientes: sobre mí mismo, ¿quién soy, qué capacidades tengo, qué motivaciones, intereses? Qué limitaciones también?; Segundo: la información de padres, profesores, conocidos, amigos, familiares, y uno va viendo gente cercana que trabaja en eso, los orientadores del centro, otra fuente de información, que tampoco es definitiva pero que ayudan a desmitificar lo que dicen los medios, las series de televisión, las modas. Y tercero: ver qué competencias requiere la actividad que va a hacer, qué actividades va a tener que desempeñar, las materias que va a estudiar, el futuro, la salidas profesionales, los ingresos, la nota de corte, las posibilidades que ofrece. La decisión personal sobre la carrera ha empezado ya en primero y segundo de Bachillerato, porque la nota de corte sale de ahí.

La vocación, ¿nace o se hace?, sobre todo porque parece que la crisis ha reconvertido a profesionales de otros sectores en docentes.
Trabajar en la docencia sin acabar de encontrarle el gusto y la pasión es casi un sinsentido. Parece que los tres colectivos profesionales más estresados son el personal de seguridad, el personal sanitario y el personal docente. Están de cara al público y tienen que gestionar esa interacción. Si un padre o una madre a veces no se aclaran con la educación de sus dos, tres hijos, imagínate con toda una clase. Es para premio y para nota. Los docentes vocacionales que sepan ver que su estrés puede ser fruto de sus altas expectativas: cuando más vocación tienes, más expectativas y eso choca más con la realidad y luego sueles ser los más quemados. En el sistema universitario además hay un pequeño lastre y es el énfasis que se hace de la actividad investigadora de los docentes. Se les va a valorar por sus publicaciones e investigaciones y la actividad docente queda incluso denominada como carga docente. No es una carga, lo que hay que hacer es renovar la vocación, es una de las labores más complejas, pero la inversión personal, emocional que se hace, es enorme, aunque a mí me encanta.

¿Qué opina de los concursos a Mejor Profesor y su publicidad, dejan algo positivo o fomentan la frustración entre los docentes de a pie?
Pues no sé si es un elemento de motivación. Pero creo que ha de haber una auténtica revolución silenciosa que llegue a todo el mundo. Y digo silenciosa porque creo que no hay que hacer mucho ruido y hay que dotar de herramientas, hay que trasmitir pasión por la materia, sembrar vocaciones y no segarlas, y saber que su trabajo ya está recompensado. Yo estoy premiado continuamente y todos los días, en mi actividad docente. El premio realmente nos lo dan los alumnos todos los días. Hacer mención de alguna estrategia de un docente, darle un reconocimiento, es un símbolo de un premio a todos esos docentes que en el día a día están siendo premiados por sus alumnos y alumnas en ese ejercicio vocacional.

¿Cómo 'normalizamos' las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de los estudiantes?
Yo a las nuevas tecnologías no les podría freno, les pondría sentido común. Valoraría la rápida incorporación y el buen uso de las mismas por los chicos, porque gran parte del aprendizaje y de su conexión en el mundo viene por ahí, pero eso que no vaya en detrimento de competencias tan básicas como son las relaciones sociales interpersonales, el cara a cara. El saber de la inteligencia emocional implica el reconocimiento de las propias emociones y la gestión y el reconocimiento de las emociones del otro y la gestión. Eso en el lenguaje escrito es más difícil porque se pierde parte de la información. Pero la inmediatez es una ventaja. Yo creo que nosotros somos los inmigrantes digitales y ellos que son nativos digitales, por lo que tenemos que aprender de ellos, y tenemos que darles criterios para un buen uso de las mismas, ético, basado en el respeto. Respeto, con mayúsculas, hay detrás de una buena educación, hacia los hijos y padres, hacia profesores y alumnos. Enseñar y educar en el respeto es educar con el ejemplo. Existe un aforismo latino que dice: 'la palabra enseña y el ejemplo arrastra'. Los padres, los docentes, debemos ser ejemplo de respeto, que ellos sepan lo importante que es respetar a los demás y que la comunicación, que es una competencia a desarrollar, la usen bien. Y con las nuevas tecnologías, la educación ha de adaptarse a esta evolución. Cuando un padre, una madre, ha generado esa confianza en los hijos, ya que se han sentido libres, desde pequeños. Es el ejemplo del niño que miente una vez, que todos hemos mentido alguna vez. Eso no quiere decir que sea un mentiroso ni aunque mienta 20 veces, porque la expectativa y el cartel que se le pone a uno, se le queda. Hay que darle la vuelta y decir, fíjate que energía tiene, fíjate que inquietud tiene, reconvertir en positivo.

¿Duda el Papa Francisco de la existencia de Dios? Esto es lo que realmente dijo

VATICANO, 10 Mar. 17 / 12:30 pm (ACI).- Algunos medios de comunicación se han hecho eco de que en la reciente entrevista publicada por el diario alemán Die Zeit, el Papa Francisco habría dicho que duda sobre la existencia de Dios. ¿Qué dijo realmente el Papa?

La pregunta del periodista Giovanni di Lorenzo de la revista alemana, que dio lugar a la malinterpretación, se produjo en un momento de la entrevista en el que dialogaban sobre las crisis de fe. El Papa había dicho que “las crisis se producen para crecer en la fe. No se puede crecer sin crisis”, y recordó que “lo que hoy te llena, mañana no. La vida te pone a prueba”.

Fue entonces cuando el periodista le formuló la siguiente pregunta: “Pero la vida no son solo las grandes desgracias donde uno puede desesperarse. La crisis de fe puede producirse también en ese momento, que no sé si usted ha experimentado, donde uno incluso no sabe si es verdad que hay Dios, que existe Jesús, etcétera. ¿Son momentos que conoce usted?”.

Esta es la respuesta completa de Francisco: “Sí, sí. Momentos vacíos. He hablado de momentos oscuros, de momentos en los que…, y de momentos vacíos. También yo conozco los momentos vacíos”.

Por lo tanto, en su respuesta, el Santo Padre no dice en ningún momento que haya dudado de Dios, sino que ha experimentado “momentos vacíos”.

En la entrevista, la primera que el Pontífice concede a un medio alemán desde que Francisco fue elegido Papa, el periodista también le había preguntado si había experimentado momentos de oscuridad.

En la respuesta del Papa es donde se encuentra la clave para comprender la respuesta malinterpretada por diversos medios de comunicación: “Sí, momentos espirituales oscuros, oscuros, en los que dije: ‘Señor, no entiendo esto’. Cuando se producen las situaciones no sólo de oscuridad de las que he hablado, sino también situaciones feas ocurridas por mi culpa, me reconozco pecador: soy pecador, y me enfado… Ahora ya me he acostumbrado a ello”.

Así pues, el Papa Francisco no dijo en ningún momento que dudara de la existencia de Dios, sino que también él experimentó momentos espirituales oscuros.

La noche oscura

Esos momentos oscuros no son exclusivos del Papa Francisco. Muchos santos, como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Lisieux, los experimentaron y meditaron sobre el significado de esa “noche oscura”, como se conoce esa vivencia espiritual.

El mismo Jesús, primero en la agonía en Getsemaní y luego, de forma más intensa, en la cruz, experimentó esa oscuridad, y la expresó en sus palabras “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

En este sentido, cabe recordar que Santa Teresa de Calcuta experimentó, durante años, esa experiencia de vacío y oscuridad espiritual, como ella misma reconoció.

En una de sus cartas dirigidas al P. Picachy, su consejero espiritual, dejó escrito: “Señor, Dios mío, ¿quién soy yo para que tú me abandones? La niña de tu amor y ahora convertida en la más odiada, la que tú has desechado como despreciada, no amada. Llamo, me aferro, yo quiero y no hay nadie que conteste, no hay nadie a quien yo me pueda aferrar, no. Nadie. Sola. La oscuridad es tan oscura y yo estoy sola”.

En otro fragmento de la carta se preguntaba: “¿Dónde está mi fe? Incluso en lo más profundo, todo dentro, no hay nada sino vacío y oscuridad. Dios mío qué doloroso es este dolor desconocido. Duele sin cesar. No tengo fe”.

Santa Teresa de Calcuta llegó a amar esa “noche oscura”, pues comprendió que le acercaba más al sufrimiento de Jesús abandonado en la cruz y al sufrimiento de los pobres. En otra carta dejó escrito: “Por primera vez, en estos once años, he llegado a amar la oscuridad. Pues ahora creo que es una parte, una muy, muy pequeña parte de la oscuridad y del dolor de Jesús en la tierra”.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Estos son algunos pioneros católicos del voto femenino silenciados por las feministas de hoy

Desde sacerdotes a mujeres periodistas lucharon por los derechos de las mujeres; hay incluso beatas

Este miércoles 8 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, esta jornada se ha acabado convirtiendo, en términos generales, en una manifestación feminista acaparada por la izquierda.

Y mientras se conmemora en este día gracias a la comunista alemana Clara Zetkin, que en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en 1910 propuso el 8-M como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se desconoce y se oculta el importante papel que desempeñaron distintos católicos y católicas para reivindicar los derechos a las mujeres y su derecho al voto.

Los católicos, olvidados en la conquista del sufragio femenino

De hecho, algunos de estos católicos fueron precursores y llegaron mucho más lejos en busca de la igualdad de la mujer que una parte importante de la izquierda que ahora se apropia esta lucha, aunque esto sea algo que ni se celebre este miércoles ni se conmemore.

Precisamente ahora se cumplen cien años de un hecho importante que abriría el camino al voto femenino y que tenía a un católico como protagonista. En 1917 en Italia, el ahora siervo de Dios, Luigi Sturzo, curiosamente un sacerdote, ya escribía a favor del voto femenino cuando nadie lo hacía.

El sacerdote Luigi Sturzo es uno de los padres de la democracia cristiana y luchó incansablemente por los derechos de las mujeres

El sacerdote Sturzo, precursor y padre de la democracia cristiana
Este sacerdote ordenado en 1894 fue también político, alcalde de 1905-1920 y secretario general de la Acción Católica. Pero sobre todo es conocido por ser uno de los fundadores de la democracia cristiana. En 1919 co-fundó el Partido Popular Italiano que tuvo un éxito inmediato consiguiendo 101 escaños.

En 1919, Sturzo llevaba en el programa electoral de su partido la aprobación del voto femenino en un proceso que se vio truncado con la llegada del fascismo, lo que le obligó a exiliarse en 1924.

Según recoge el Osservatore Romano, convencido de que la ampliación de la participación de las mujeres en el ámbito público no dañaría a la familia, Sturzo no solo consideraba el voto administrativo y político como “una consecuencia lógica de una participación extrafamiliar en la vida social y en los intereses colectivos”, sino sobre todo colocaba la ampliación del sufragio en una “concepción dinámica” de la democracia, como “factor global de educación civil”.

Hasta la feminista atea Simone de Beauvoir lo reconoció
Las tesis de Sturzo contaban con el apoyo de la Santa Sede, que nunca contradijo a Sturzo y sí realizó gestos que apoyaban la participación de la mujer en la vida política. Y esto no lo dice ningún Papa u obispo sino una de las madres del feminismo, Simone de Beauvoir.

Hasta Simone de Beauvoir, atea y feminista,
reconoció el papel de los católicos a favor del sufragio femenino

Esta escritora y filósofa existencialista que fue pareja de Jean Paul Sartre decía en su conocida obra, El segundo sexo: “Al feminismo revolucionario (…) se ha añadido un feminismo cristiano: Benedicto XV, en 1919, se pronunció a favor del voto a las mujeres; monseñor Baudrillart y el padre Sertinllanges hacen una fervorosa campaña en este sentido (…) En el Senado, numerosos católicos, el grupo de la Unión Republicana y, por otra parte, los partidos de extrema izquierda, están a favor del voto a las mujeres: pero la mayoría de la asamblea es contraria”.

Los importantes gestos de la Santa Sede

Simone de Beauvoir se refiere a la audiencia y posterior discurso que Benedicto XV pronunció el 22 de octubre de 1919 a la Unión de Mujeres Católicas Italianas en las que las habló de su importante apostolado en la vida social “fuera de casa”. Y aunque no citó directamente el voto femenino todos los comentaristas dieron por hecho el apoyo a través de la política de gestos al sufragio femenino, puesto que era además un tema de debate en Italia.

Sobre esto mismo, la profesora de la Universidad del País Vasco y experta en feminismo, Nerea Aresti, escribe en su libro Los argumentos de la exclusión. Mujeres y liberalismo en la España contemporánea que “la llamada de Benedicto XV, en 1919, a la participación política activa de los católicos, también de las mujeres, animó a la organización de asociaciones feministas católicas y legitimó el recurso al voto femenino por parte de estos sectores”.

Hildegard Burjan fue una pionera en Austria y ahora es beata


De Dorothy Day a Hildegard Burjan
Por poner otros dos ejemplos. Cabe destacar que la que fuera feminista estadounidense Dorothy Day fue encarcelada en 1917 por protestar junto a otras mujeres frente a la Casa Blanca a raíz de la exclusión de las mujeres del voto. Pues bien, esta mujer fue declarada, evidentemente por otros motivos, sierva de Dios por el ahora santo Juan Pablo II. El cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, sigue llevando hacia delante su causa de beatificación.

El segundo ejemplo se produjo en Austria. La primera mujer que formó parte del Concejo municipal de Viena en 1919 y un año después también la primera en ser diputada nacional de Austria justo tras conseguir el sufragio universal es la ahora beata Hildegard Burjan, beatificada por el cardenal Amato en 2012.

También en España hubo católicos que fueron precursores del voto femenino. Se trata de un hombre y de una mujer cuyos nombres no son reconocidos en esta causa pero que abrieron camino, no sin dificultades.

El ministro católico español que presentó el proyecto de ley
Uno de los más activos fue Manuel de Burgos y Mazo, político y escritor que fue ministro de varias carteras durante el reinado de Alfonso XIII. Este católico convencido quería implantar en España una democracia cristiana y su obra más ambiciosa fue El problema social y la democracia cristiana en la que consideraba que sólo la doctrina social católica podía resolver los problemas sociales y la crisis de España.

En noviembre de 1919, siendo ministro de Gobernación, Manuel de Burgos presentó un proyecto de ley electoral que pretendía extender el derecho de voto a las mujeres mayores de edad. En el preámbulo se hacía eco de las conquistas que poco a poco se estaban produciendo en otros países puesto que, explicaba, se había demostrado que las mujeres tenía igual aptitud que los hombres en muchos aspectos de la vida pública.

El diario ABC, en su edición del 21 de septiembre de 1919 aplaudía el proyecto de Manuel de Burgos

La prensa conservadora apoyaba el sufragio femenino
Su propuesta finalmente no pudo aprobarse porque se produjo un cambio de gobierno. Sin embargo, el proyecto encontró un fuerte apoyo por parte de la prensa conservadora. De hecho, la edición del ABC del 21 de septiembre de 1919 afirmaba que lo expuesto por Manuel de Burgos “merece un entusiasta aplauso” y el periódico añadía que “en los tiempos modernos, en los que la mujer desempeña una misión tan importante en la vida social y política, es justo que no sólo tenga deberes, sino también derechos”. Y la noticia dejaba una nota destacada: “la reforma será seguramente combatida desde el partido socialista que quiere que la mujer no salga de la situación en que hoy se encuentra; hasta el punto de que en los reglamentos de muchas corporaciones obreras se las niega toda beligerancia”.

María de Echarri, una feminista católica
Sin duda, una de las grandes precursoras de la igualdad es la para muchos desconocida, María de Echarri. Esta católica española nacida en 1878 vio reconocida su incansable labor social desde la perspectiva católica con diversas condecoraciones como la Cruz de Leopoldo II de Bélgica, la Arcade por el Papa Pio X o la medalla Pro Ecclesia et Pontifice.

María Echarri consiguió que se aprobaran leyes que ayudaban a las mujeres

El logro de la ley de la silla
Activista, política y periodista defendió a la clase humilde y a las mujeres desde un feminismo católico. Fue secretaria general del Sindicato Católico Femenino, que tuvo miles de afiliadas. En 1918 escribía que “el feminismo posible, razonable en España, debe ser netamente católico”.

Desde sus artículos periodísticos y desde la política intentó conseguir el sufragio femenino. Echarri fue una de las primeras concejales del Ayuntamiento de Madrid y diputada en la Asamblea Nacional bajo el gobierno de Primo de Rivera.

Como curiosidad, uno de sus grandes logros fue la aprobación de la conocida como ley de la silla, aprobada en febrero de 1912 y que supuso toda una revolución en la legislación laboral. Esta normativa protegía a las mujeres que tenían que trabajar de pie y que podían padecer problemas en los ovarios y la matriz, abortos y partos prematuros. Para ello, los dueños de las empresas o tiendas debían proporcionar una silla a las mujeres para que pudieran descansar.


martes, 7 de marzo de 2017

El design thinking revoluciona la educación

Aquello de que «los niños son como esponjas» se interiorizó tanto que, aprovechando su supuesta capacidad de absorción, el aprendizaje se aferró a la memorización. El alumno se limitaba a atender al profesor y al llegar a casa debía empollar lo visto en clase. Una forma de entender la enseñanza que aún sigue causando estragos en el sistema educativo pese a que los esfuerzos realizados para paliarlos cada vez son más notables.

Algunos de estos vienen directamente del entorno del diseño. Es el caso del design thinking, una metodología que hace años se instauró en la dinámica de muchas empresas, y no sólo del mundo del diseño, para ir ganando terreno poco a poco en otros sectores (como el de las ONGs, entre otros). Una evolución lógica, según Carmen Bustos, fundadora de SoulSight, para quien el pensamiento de diseño, más que un método, «es una actitud ante la vida».

Su aterrizaje en la escuela implica poner patas arriba el esquema clásico del aprendizaje en el aula. Como explica Miguel Luengo, presidente de la asociación Design For Change España, en un vídeo de eduCaixa, implantar un método de este tipo supone que el profesor ya «no es el poseedor del conocimiento sino el facilitador». Aunque es el rol del alumno el que realmente cambia radicalmente «del “¿puedo hacerlo?” al “¡puedo hacerlo!”».

El cambio educativo pretendido por la asociación pasa por dar más protagonismo a niños y jóvenes, aplicando para ello los pasos de la metodología del pensamiento de diseño en la resolución de problemas. Estos son cuatro, denominados Siente, Imagina, Haz y Comparte. «La creatividad, el pensamiento lógico, la colaboración, la empatía, el prototipado y el aprendizaje en el error son los pilares de este método. En él, los adultos facilitan el proceso y los niños lo protagonizan y lo lideran», cuentan desde la asociación.

Kiran Bin Sethi es «la cabeza, el corazón y el alma» de este movimiento, que ya está presente en más de 40 países y que cuenta con el respaldo de gente como Howard Gadner, e instituciones como la Escuela de Diseño de Stanford, IDEO o el Instituto de Diseño de la India (NID). En España, cuentan con el aval de Fundación Telefónica, y el impacto del proyecto está siendo analizado por la Universidad de Harvard. Proyectos contra el maltrato animal o contra el bullying, sobre compostaje o sobre temas como el respeto o los sueños son algunos de las iniciativas llevadas a cabo por parte de colegios en distintos puntos de nuestro país siguiendo las pautas del pensamiento creativo.

También en España, recientemente, la consultora The Papaya Group, con el apoyo de Scholas Labs, lanzaba Khandu, un juego de cartas, dirigido a niños de entre 6 y 12 años, que desarrolla la capacidad para la resolución de problemas mediante el design thinking.

El juego se divide en cuatro partes diferenciadas y a través de ellas se pretende que los niños resuelvan problemas como el que Ana García-Conde, una de las responsables del proyecto, pone como ejemplo: “Construye un robot que transforme la basura que generas con tu merienda, en productos que usas en la escuela (libros, bolis, libretas, etc)”. «Se trata de empoderar a los niños y hacer hincapié en conceptos como la comunidad y el trabajo en equipo. De llevarlos de lo descriptivo a lo narrativo, de lo predecible a lo inesperado, fomentar su pensamiento crítico y visual y conectarle con el mundo real que les rodean mediante la exploración de problemáticas y los retos del día a día», añade.

Una de los retos de Khandu es la de hacerse un hueco en las dinámica de las escuelas. Estas disponen en la web del juego de la posibilidad de personalizarlo con retos formulados ad hoc, etc. «También existe una guía de usuario para el profesor por lo que este no necesita estar familiarizado con la metodología design thinking, aunque obviamente, si la conoce, podrá exprimir la herramienta mucho más».

En Estados Unidos, empresas como LittleBits están especializadas en el desarrollo de juegos basados en esta metodología. Aunque el contenido de los kits desarrollados por esta empresa neoyorquina parecen ligado a disciplinas como ciencias, ingeniería o arte (ya que incluyen motores, señores de luz, termómetros, etc.), el fundador de la compañía, Ayah Bdeir, asegura que puede emplearse para la resolución de problemas de cualquier materia: «el pensamiento de diseño es una evolución del método de ingeniería y este a su vez lo es del ciclo de la invención», aseguraba en FastCo.

El mismo reportaje, que firma Ashely O’Connell, se hace eco de Institute of Play, una organización sin fines de lucro, liderada por un equipo de desarrolladores de juegos, y en la que, como su nombre indica, el juego basado en el pensamiento de diseño es la vía para “enganchar” a los niños en los procesos de aprendizaje. Desde hace años, disponen de su propia escuela pública en Nueva York, llamada Quest to Learn, pero su propósito, como reconocen en su web, es crear un movimiento nacional. Para ello, cuenta con el respaldo de la Fundación Bill Gates, entre otras.

Las experiencias de este tipo son relativamente escasas y cortas en el tiempo. Tal vez por eso no existan aún investigaciones ni estudios que demuestren la eficacia del design thinking como método educativo. No obstante, según O’Connell, que es beneficiosa para los niños podría afirmarse sólo por el hecho de tratarse de una metodología eminentemente práctica y activa: «El compromiso físico genera una participación y un vínculo durante el proceso de aprendizaje que no se logra con la mera observación y la escucha pasiva». Y eso, añade, sí está ampliamente documentado con estudios como el de los investigadores Sara Price e Yvonne Rogers: «Según estos, permitir el juego exploratorio dentro del mundo real estimula el descubrimiento independiente y, al hacerlo, facilita tanto la adquisición de información sobre el ambiente como la experiencia con él».

lunes, 6 de marzo de 2017

El diálogo con la ciencia, esencial para la religión y la filosofía

La imagen del mundo derivada del desarrollo tecnocientífico puede propiciar una cosmovisión atea o, por el contrario, el teísmo

Por Juan Jesús Cañete Olmedo

Con el desarrollo tecnocientífico hemos conseguido un caudal de conocimientos inmenso y unas posibilidades prácticas asombrosas, pero nos hemos ido quedando sin brújula. Sabemos mucho y podemos mucho, pero esto no ha supuesto per se un progreso en lo humano. Aquí la filosofía y la religión tienen mucho que decir. La verdad no solo tiene que ver con causas eficientes y dominios técnicos sino con causas finales, ámbitos de sentido y razones para vivir. No se trata de dejar lo uno por lo otro sino compaginar el saber y el poder sobre el objeto, con el saber sobre el sujeto y, como no, recomponer la brújula. No olvidemos que en humano la brújula tiene que ver con ese ámbito de los significados, el ámbito de lo que nos motiva, nos afecta y nos conmueve y que todo eso apunta a lo que el creyente nombra cuando dice Dios.

Academicamente, cada vez es mayor el interés que suscita la relación entre Dios, o en su caso la religión, y la ciencia. Las publicaciones, los proyectos de investigación, los congresos o los mismos grupos de trabajo que surgen auspiciados por universidades o determinadas fundaciones así lo indican. Más allá de la propia investigación también emerge con fuerza una doble línea, tanto de encuentro como desencuentro, ambas con tintes apologéticos, una presentaría la ciencia como un campo que propicia el teísmo, la otra considera la ciencia como principal elemento nutricio de la cosmovisión atea.

Hay que reconocer que ésta última parece tener más eco mediático, aunque puede que algo esté cambiando. En este artículo, así como en otros que se publicarán próximamente en Fronteras CTR, abordaremos, de menos a más, las grandes cuestiones que plantea el diálogo ciencia/religión. En este primer artículo vamos a fijarnos en las cuestiones básicas que nos permitan contextualizar lo que, con más precisión, trataremos en otros artículos.

El ateísmo actual argumenta en dos órdenes distintos, de un lado afirmando que la creencia en Dios es irracional por estar en contra la visión científica del mundo, por el otro lado situando la religión como fuente de intolerancia y apoyo a todos los poderes autoritarios que se han dado a lo largo de la historia.

Son de sobra conocidas las ideas del llamado nuevo ateísmo de carácter cientificista [1] cuyos principales representantes son Richard Dawkins, Daniel Dennett, Christopher Hitchens y Sam Harris, pero no son sólo estos, como botón de muestra echémosle un simple vistazo al Tratado de Ateología [2] de Michael Onfray o al pequeño libro de Anthony Clifford Grayling Contra todos los Dioses [3] y rápidamente comprobaremos que la religión aparece como la causa de todos los males.

Las imágenes históricas sobre la intolerancia implícita en las tradiciones religiosas son tan sesgadas que es sumamente fácil buscar contraejemplos, e incluso mostrar todo lo contrario, la religión como la principal fuente de socialización y estabilidad para las sociedades, como recientemente nos ha mostrado Karen Armstrong [4]. Con los criterios que utilizan los antiteístas cualquier institución humana, incluida la propia ciencia, puede ser considerada como el origen de todos los males.

La creencia debe armonizarse con la ciencia
El trabajo presente no tratará sobre esa vía argumentativa que demoniza las religiones, pues creo que además de obtusa no ahonda en lo más importante del tema: no se trata de si los adeptos a las distintas confesiones religiosas han podido hacer esto o aquello, sino si la fe en Dios tiene espacio en nuestra cultura marcada por la tecnociencia, o sea si Dios es creíble en el universo que nos describen las ciencias o parece, más bien, un producto de la psique humana de origen evolutivo-adaptativo. Fernando Savater, uno de los filósofos más mediáticos de España se expresaba así:

¿Cómo puede ser que alguien crea de veras en Dios…? Hablo sobre todo de contemporáneos, de quien comparte conmigo la realidad tecnológica y virtual del siglo XXI… tras Darwin, Nietzsche y Freud, después del espectacular despliegue científico y técnico de los últimos ciento cincuenta años, ahora, hoy… ¿Sigue habiendo creyentes…? [5].

Es cierto que para una buena parte de la población occidental la religión y la ciencia se presentan como cosmovisiones enfrentadas o, al menos, que no tienen nada que ver la una con la otra, magisterios yuxtapuestos en palabras de Stephen Jay Gould [6]. La solución de Gould no nos parece la correcta, primero porque, aunque suponen perspectivas distintas de mirar la realidad, entendemos que hay muchos puntos de encuentro y potencial diálogo, y segundo porque en nuestra cultura plural la importancia que se le da a la ciencia hace que no haya áreas culturales exentas en las que no influya el progreso científico-técnico, incluida la religión [7].

En una situación en la que, por un lado, la ciencia se presenta como prototipo de racionalidad humana y la técnica como praxis por excelencia, y por el otro se evidencia que la ciencia no puede ser el referente último desde el punto de vista ético y emancipador, surge indefectiblemente la cuestión ¿qué papel juega Dios y la religión? Heidegger advirtió que la cultura tecnocientífica era la prolongación de la voluntad de poder [8] lo que implicaba un gran déficit humanístico.

Ningún referente empírico puede justificar la dignidad de la persona, ningún hecho de naturaleza científica servirá para establecer una normatividad respecto a la acción del ser humano en orden a proyectos humanizadores, la ciencia podrá ser utilizada para el bien o para el mal, los motivos para la acción no vendrán de ella. Las normas de acción o las cuestiones esenciales sobre el sentido de la realidad o de lo humano no vendrán determinadas por una razón instrumental en la que se prima la interacción sujeto-objeto, sino de la interacción sujeto-sujeto
(...)

jueves, 2 de marzo de 2017

La clase de Religión, ¿moneda de cambio para el pacto educativo?

La Iglesia crea la «mesa de la unidad» para defender su postura y la de los padres que eligen la educación católica en las negociaciones

Mientras el Congreso de los Diputados continúa con las comparecencias de expertos sobre el llamado Pacto de Estado Social y Político por la Educación –este mismo jueves intervienen el presidente del CESIF, la secretaria general del Sindicato de Estudiantes y el presidente de la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza–, la Iglesia se prepara conjuntamente para ofrecer una voz unida que defienda fundamentalmente el derecho de los padres a la educación de sus hijos según sus convicciones, amparado por la Constitución, y que tiene su concreción en la asignatura de Religión y en los centros concertados de ideario cristiano.
La calificada por el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE)José María Gil Tamayo, como «mesa de la unidad» para la negociación del pacto educativo se reúne este jueves para «aunar criterios», «repartir papeles» y posicionarse desde «un espíritu constructivo» y desde «la unidad en la defensa de los principios de educación católica». «Unidad, que no uniformidad», afirmó Gil Tamayo en la rueda de prensa que clausuró la Comisión Permanente de la CEE, celebrada la semana pasada en Madrid.
La iniciativa, que nace de la voluntad de la Iglesia de «arrimar el hombro» en esta cuestión, estará presidida por el cardenal Ricardo Blázquez, presidente del episcopado, e integrada por la asociación de padres católicos Concapa, la Fundación Escuela Cristiana de Cataluña, la Confederación de Centros de Enseñanza (CECE)Escuelas Católicas, el Foro de la Familia y las delegaciones de enseñanza de las diócesis, entre otros.
Desde la Iglesia existe el temor a que la clase de Religión e incluso los conciertos educativos se conviertan en moneda de cambio entre los diferentes actores políticos a la hora de hacer algún tipo de cesión para alcanzar un acuerdo. La mayor parte de los partidos presentes en el arco parlamentario, salvo el Partido Popular, están por la labor de cambiar el estatus de la clase de Religión en una futura ley educativa. Lo que todavía no se sabe –tampoco lo ha manifestado públicamente– es hasta dónde está dispuesto a ceder este partido en aras de ese entendimiento. Por el momento, los partidos mantienen la estrategia del silencio a la espera de empezar la negociación.
Para Gil Tamayo no se puede abordar esto como «moneda de cambio», pues de lo que se está hablando es de los derechos de los padres a la educación de sus hijos según sus convicciones. Y añadió que tanto la jurisdicción nacional como internacional, así como los pronunciamientos de los jueces, «conforman un cuerpo suficiente que ampara la presencia del hecho religioso y de la educación católica en el ámbito educativo».
Al mismo tiempo, lamentó que el único camino que se le deje para poder vivir con normalidad la presencia del hecho religioso en la escuela sea el judicial.
Durante la reunión de la Comisión Permanente, el presidente de la Comisión de Enseñanza y obispo de Segovia, César Franco, presentó un documento en el que se analiza la situación de la clase de Religión en nuestro país: las horas en las distintas etapas educativas y el estado de los recursos judiciales las diferentes comunidades autónomas. El documento, al que ha tenido acceso Alfa y Omega, muestra el diferente trato a la asignatura según la región. El conflicto ha llegado en varias de ellas a los tribunales. Hay recursos interpuestos por las diócesis en cinco comunidades autónomas. En Aragón hay tres recursos; en Andalucía, dos y está estudiándose presentar otro; en Baleares, otros dos; en Extremadura, un mismo recurso presentado tres entidades; y Asturias, cuyo recurso, el más prolongado en tramitación, se encuentra ahora pendiente del Tribunal Constitucional.

miércoles, 1 de marzo de 2017

«Los padres son el problema»

La docente, ya jubilada, cree que los padres propician el fracaso del sistema educativo

La educación de los hijos es una preocupación importantísima para padres y madres. Sin embargo, esa inquietud no siempre va acompañada de un comportamiento apropiado para ayudar a los niños a progresar en su vida académica. Cuando se produce un fracaso suele culparse al propio alumno, al colegio, a los profesores... pero a menudo se echa en falta autocrítica por parte de los padres. Esto es justo lo que ha querido denunciar una exprofesora en una carta que se ha hecho viral a través de Facebook.
Lisa Roberson es una profesora jubilada que ha decidido difundir sus impresiones sobre los problemas de la educación actual enviando una nota a la sección «Cartas al director» de un periódico. Alguien colgó el texto en Facebook y en apenas unos días son más de 345.000 las personas que han compartido la publicación. Los problemas de los que habla la maestra y las conclusiones a las que llega han sido aplaudidas por internautas de diversos países del mundo.
Esta es la traducción de la carta completa:
«Como profesora jubilada, estoy harta de gente que no sabe nada sobre escuelas públicas o que no ha estado recientemente en un aula decidir cómo arreglar nuestro sistema educativo. ¡Los profesores no son el problema! ¡Los padres son el problema!
No enseñan a sus hijos modales, ni respeto, ni siquiera lo más elemental sobre cómo relacionarse con los demás. Los niños vienen al colegio con zapatos que cuestan más que toda la ropa del profesor, pero no tienen papel ni lápiz. ¿Quién se los proporciona? A menudo lo hacen los profesores, de su propio bolsillo.
Cuando veas escuelas que 'fracasan', mira a los padres y a los estudiantes. ¿Vienen los padres a los eventos de la escuela? ¿Hablan regularmente con los profesores? ¿Se aseguran de que están preparados y cuentan con el material necesario? ¿Saben si hacen los deberes? ¿Tienen números de teléfono operativos? ¿Toman los estudiantes apuntes en clase? ¿Hacen sus tareas? ¿Escuchan en el aula o son fuentes de interrupciones en clase?
Cuando examines esos factores verás que no son las escuelas las que fracasan, sino los padres. Los profesores no pueden hacer su propio trabajo y el de los padres. ¡Hasta que los padres se den cuenta y hagan lo que deben hacer, nada va a mejorar!»