domingo, 7 de marzo de 2021
jueves, 4 de marzo de 2021
Los jóvenes iraquíes esperan al Papa: hemos sufrido demasiado, queremos la paz
En Iraq, el 57% de la población es menor de 25 años. Francisco visitará, pues, un país potencialmente rico en energía vital. Las guerras han intentado extinguir los sueños, pero la esperanza de un futuro brillante aún sobrevive. Una joven de la Iglesia asiria, antigua refugiada, dice: "Nunca olvidaré las sirenas de la guerra. Nos aferramos a la vida, pero queremos la oportunidad de ser verdaderamente felices".
Iraq está en manos de los jóvenes. La pobreza, los traumas de la guerra, el desempleo, las familias separadas a causa de las migraciones forzadas inciden en la extrema precariedad de este pueblo. Los jóvenes iraquíes quieren educación, orientación laboral, formación profesional. No tienen miedo, quieren participar, pero necesitan confirmación, oportunidades para canalizar sus energías en el camino de la paz, el intercambio, el diálogo que evita el extremismo.
Dahlia Khay Azeez es una mujer de cuarenta años de Bagdad. Licenciada en Informática, estudios teológicos con los Padres Redentoristas. Después, el traslado a Bélgica, la obtención de la Licenciatura en la Universidad de KuLeuven y el doctorado en el Pontificio Instituto Oriental, en Roma, donde está matriculada en el cuarto año. Recuerda que, nada más llegar aquí, el Instituto celebraba el centenario de su fundación y que en esa ocasión el Papa realizó una visita al mismo. Estaba a pocos pasos de él, pero no tuvo la oportunidad de saludarlo, de hablarle, sólo de verlo plantar un árbol en el jardín de la universidad, en señal de paz. Ahora nos reunimos con ella en su ciudad natal, a la que regresó hace unos meses para estar cerca de su familia, cuatro hermanos, en una situación tan preocupante a causa de la pandemia. Incluso ahora que el Pontífice está a punto de aterrizar en su país, no podrá participar en las reuniones: es demasiado difícil para ella viajar. Pero a Dahlia le basta con saber que el Papa, el primero en suelo iraquí, viene a traer un mensaje de fraternidad, especialmente para los jóvenes.
R. - Todo el mundo está muy contento con esta visita de paz. Los musulmanes están contentos porque es la primera vez que viene una persona importante. Para nosotros el valor de la hospitalidad es muy grande, es sagrado. Así como Abraham acogió a los tres ángeles en su casa, para nosotros la tradición de la hospitalidad está arraigada en nuestra alma. Esto es algo maravilloso para nosotros, estamos contentos. Esperamos que todo vaya bien. Todo será muy sencillo pero algo hermoso y bueno. Por desgracia, debido al Covid-19, no podemos hacer todo lo que nos gustaría. Las personas que pueden asistir a las reuniones han sido elegidas, necesariamente, por determinados comités. Todo el mundo está trabajando duro para que todo salga bien. Sigo los documentales en la televisión, emiten programas sobre Ur, también hablan de los viajes anteriores del Papa para darlo a conocer. Ahora viene a nosotros, viene a nosotros.
Está previsto un encuentro interreligioso abierto a todos en Ur de los Caldeos para subrayar el valor de la fraternidad universal....
R. - Creo que sin el virus se podría haber hecho más, pero paciencia. Lo que me gustaría decirle al Papa, cuando baje del vuelo en Bagdad, es lo siguiente: antes de besar esta tierra, Santidad, piense que en cada centímetro ha caído la sangre de un alma inocente. Caminará no sólo sobre un país llamado Iraq, sino sobre una historia muy cargada de dolor. Nunca hemos tenido paz. Su venida es como cuando llega una paloma trayendo buenas noticias. Para nosotros, Iraq no es sólo un lugar donde hay yacimientos con antigüedades, es un país que vive de la sangre de su pueblo. También hace unos días murieron otras personas en Ur. Muchos jóvenes han muerto por la libertad. Creo y espero que sea una visita de bendición y que traiga fraternidad.
El Papa llevará el espíritu de la última encíclica Fratelli tutti...
R. - Esperamos... Hemos vivido muchas guerras y queremos cambiar esta secuencia de guerras. Somos un pueblo que ama la vida. Esperamos que siempre haya más personas que trabajen por la paz.
¿Cómo intentan los jóvenes hacer frente a la crisis social y económica del país?
R. - Intentamos sobrevivir. Nos aferramos a la vida. Hay muchos que han conseguido estudiar y obtener cualificaciones, pero luego se ven obligados a realizar trabajos que no tienen nada que ver con su formación y sus sacrificios. La vida es importante para nosotros. Espero que estos jóvenes encuentren oportunidades, que tengan mejores oportunidades. Espero que Dios escuche nuestras oraciones. Cuando venga el Papa verá sus caras, verá que hay sonrisas en sus rostros. Pero no hay ninguna persona, ninguna familia - entre los cristianos, entre los musulmanes, los kurdos... - que no haya sufrido. Tener la oportunidad de ser felices, de trabajar juntos, eso esperamos. Ya basta, debemos convivir y preparar el país para las generaciones que vendrán después.
¿Por qué mucha gente está fascinada por el Isis?
R. - En todo el mundo existe esta cosa. Aquí algunos se mueven por la pobreza. Son utilizados y manipulados por su fragilidad psicológica. Queremos la paz. Nosotros tenemos dos palabras para la paz: ܫܠܡܐ Šlāmā (paz) y ܫܝܢܐ Šaynā (tranquilidad interior). La primera indica la ausencia de guerras, la segunda la paz interior. La realmente importante, de la que se deriva la otra, es la segunda. Espero que estos jóvenes piensen mucho antes de caer en la tentación de destruirse a sí mismos y a los demás.
Uno de los temas que más le interesan es lo que usted llama "teología de los refugiados"
R. - En 1991 yo también fui una refugiada. Escapamos de Bagdad, en el norte del país, y acabamos en la frontera entre Turquía e Irán. Había muchos cristianos y kurdos con nosotros. Nos quedamos mucho tiempo en un pueblo turco. Fue un momento muy difícil para mí. Tenía diez años. Me preguntaba dónde estaba Dios. Después regresamos a Bagdad. En 2014, cuando el Isis entró en Mosul, me enfrenté a otros cristianos en mi ciudad. Ellos también hacían la misma pregunta, no porque no crean en Dios, sino para decir: "¿dónde estás? Me gustaría verte a mi lado". Básicamente, es la misma pregunta que Jesús hizo en la cruz. He vivido cuatro guerras. Ahora puedo decir que la esperanza siempre está ahí. No sé cómo explicarlo, siempre digo a mis amigos de Roma: "Siento la presencia de Dios muy fuerte en este país". Tal vez lo ha puesto en nuestros corazones, ha puesto un sueño en nosotros. La fuerza para seguir adelante está ahí, pero esperamos que también exista la oportunidad de realizarla.
¿Qué es lo peor que recuerda de su vida hasta ahora y qué es lo mejor?
R. - La guerra siempre es mala. Era pequeña y tenía miedo de ir a la escuela. Siempre pensé que alguien iba a atacarme. Una vez una escuela fue blanco de ataques, por lo que quedé traumatizada... menos mal que mi madre siempre fue muy fuerte y siempre nos hizo ir a la escuela. Ver que tu país ha caído, que tienes que empezar de nuevo desde cero... eso es muy malo. Incluso en 1991... nunca olvidaré las sirenas. Es tan fuerte el sonido de la alarma. Qué miedo. Cuando atacaban lugares... A veces, cuando vemos documentales históricos en la televisión, no quiero verlos, no quiero volver al pasado. Quiero mirar al futuro. Cada vez que estudiaba y tenía éxito en mis estudios para mí era maravilloso. Me digo a mí misma: 'te ha ido bien en los exámenes' y estoy contenta. Además, estar juntos es importante. Ver a personas que tienen miedo, que son débiles, que no tienen comida: ayudarlas te hace sentir muy bien, feliz.
domingo, 28 de febrero de 2021
Los obispos confían en que Religión cuente de nuevo para la nota media de los alumnos: "Hay tiempo para dialogar"
martes, 23 de febrero de 2021
sábado, 20 de febrero de 2021
«En la Iglesia no tenemos el copyright de Cristo»
Pablo d'Ors, sacerdote católico y escritor
Pablo d’Ors se pierde entre la gente por Alonso Martínez como uno de tantos. En el paso de cebra de Almagro nadie intuye que se cruza con un místico. Normal, Pablo no es de éxtasis exhibicionistas ni camina dos palmos por encima del asfalto agrietado. Más bien de la contemplación desapercibida. Difícil de adivinar esa espiritualidad discreta solo con los andares y el ocre neutro de su chaqueta. Pero en cuanto abre la boca se delata el sacerdote al que fichó el Vaticano como asesor en materia cultural. Se descubre el cura que hace siete años puso en marcha «Amigos del Desierto», una red de meditadores en la era del ruido y que hoy son más de un millar. Se revela el escritor que esta semana ha puesto en circulación «Biografía de la luz» (Galaxia Gutenberg), 576 páginas donde se detiene a saborear las escenas de la vida de Jesús de Nazaret que le atrapan en su silencio orante.
«El libro es un acercamiento al mensaje de Jesús de Nazaret en clave existencial. De hecho, lo podía haber titulado ‘Evangelio de la conciencia’, con Cristo como arquetipo del yo profundo, como plantilla desde la que leernos. Escribirlo me ha ayudado a dejar de creer que Cristo está separado de nosotros, que es distinto de nosotros, que existe sin nosotros».
Porque lo que cuenta d’Ors no es una cristología ni lo pretende. Que de eso ya se encargan otros: «He procurado olvidar todo lo que sabía sobre el Jesús histórico y teológico porque operaba para mí como una carga. He leído el Evangelio como lo leería alguien que no supiera nada y que tuviera una gran sed espiritual. Se trata de una biografía o un itinerario de nuestra propia iluminación, o al menos de su posibilidad, un mapa para atravesar nuestras oscuridades y llegar al núcleo de luz que somos».
Aunque en su exposición se cuela ahora en plural, su relato es en primera persona del singular: «No hay página que no hable de mí, que no me ponga el dedo en la llaga, que no sea un revulsivo y, al tiempo, una esperanza. Estoy asombradísimo de haberme pasado la vida entera sin apenas enterarme de qué iba esta historia».
Y ahora que lo sabe, ¿le pasaría a leer a Pedro Sánchez su ‘Biografía de la luz’? «No más que a cualquier otro político», responde. «Puestos a necesitarlo, quizá a quienes más bien podría hacerles es a los más extremistas, es decir, a Vox y a Podemos. Quien se va a un extremo, no puede quedarse allí mucho tiempo y, por la ley del péndulo, va luego al otro. La virtud está en el medio, allí encontramos la paz».
Pero no se crean que aspirar a la paz y a la luz hace de su escrito una oda a lo naïf. D’Ors habla sin tapujos del infierno. «Todos sabemos que el día empieza a abrirse cuando la noche es más oscura. O que, por decirlo en términos teológicos, Cristo asciende al cielo tras haber descendido a los infiernos», aprecia, sabedor de que acabamos siendo «muy simplistas», cuando «cruz y luz –y esa es la fe cristiana– son las dos caras de la misma medalla».
Tampoco se queda atrás en su reflexión sobre el pecado. «Existe, ¡vaya que si existe! Yo mismo soy una de sus víctimas y, por desgracia, uno de sus artífices. Cuanto más medito, más me doy cuenta de mi propia sombra y, naturalmente, de la ajena». Pero eso no le hace caer en una concepción pesimista del otro: «Cuanto más consciente me hago de mis límites, más liberado estoy. Perder la consciencia del pecado es perder también la de la gracia. Sin la oscuridad, tampoco hay luz, puesto que la luz es la oscuridad alumbrada. Quien no se reconozca pecador, además, se queda sin la experiencia más maravillosa: el perdón».
Lo asegura un tipo con un poso de pensamiento que le hace imprescindible en cualquier tertulia que huya de verdades de supermercado. Aún así, se apea del cesto de los intelectuales católicos que, dicen, escasean en el atrio de los gentiles. «No me siento realmente un intelectual –defiende–, soy más bien un escritor y un pastor, es decir, alguien a quien preocupa que las palabras de vida toquen el corazón de las personas. Por otra parte, yo casi nunca entro en los trapos de los demás, puesto que bastante atareado estoy ya limpiando los míos». Tampoco le encaja a Pablo que le encasillen como fundador de un movimiento para alejados de la Iglesia y menos aún como faquir de conversos: «Sólo me ven como un gurú quienes no me conocen. Me esfuerzo por dar a todas mis intervenciones, sea habladas o escritas, una apariencia de normalidad. ‘Amigos del desierto’ es un regalo que Dios ha hecho a la Iglesia y al mundo, no a mí. Yo sólo soy uno que pasaba por ahí». Se resta importancia, convencido de que «todos estamos llamados a la trascendencia, es decir, a ir más allá de donde nos encontramos».
A ellos, y a todos, recuerda que «la luz está tanto dentro como fuera de la Iglesia. El Espíritu sopla donde quiere y Cristo es un faro de la humanidad, no solo de los católicos. No tenemos, por fortuna, su copyright».
La fe de los descreídos
Mientras, camina por un mundo pandémico, o al menos en un continente, cada vez más ajeno al hecho religioso. «Los llamados descreídos tienen mucha más fe de la que los llamados creyentes imaginan. No resulta tan fácil establecer, además, la frontera entre quienes creen y quienes no. He encontrado profunda confianza en la vida en algunos que dicen no creer y, por contrapartida, escepticismo y desesperanza en muchos hombres de Iglesia», deja caer, sin temor a que algún que otro clérigo pueda lanzarle algún zarpazo, como ya han intentado por haber encontrado su fuente de luz en la tradición oriental del cristianismo.
«No oculto el influjo del budismo zen, escuela de meditación por la que pasé. Hoy no se puede ser religioso sin ser interreligioso: todos podemos aprender de todos, también los cristianos». Por eso, sin que le tiemble la voz, sostiene que «la práctica totalidad de quienes condenan otras tradiciones religiosas es por la sencilla razón de que las desconocen. Quien condena es un ignorante. Quien sabe, siempre abraza, integra y ama».
Y esta frase, que podría enmarcarse en tonos pastel en una estampita de flores, encierra sobredosis de realidad. Porque cuando toca hablar de papel de la fe ante la plaga del coronavirus, Pablo no se queda ensimismado en una abstracción espiritualoide. «Ante la pandemia, la primera respuesta debe ser la asistencial: visitar a los enfermos, enterrar a los muertos, acompañar a los familiares...», expone sobre la misión de los creyentes en el contexto actual.
«La segunda respuesta debe serla científica y la política: investigar con el fin de encontrar una vacuna y atender sanitariamente a la ciudadanía», añade. «Sólo en tercera instancia –remata en su alocución– se precisa también la respuesta contemplativa: un mirar hacia dentro». Y añade una moraleja que habla de la experiencia un pastor que camina delante, al lado y detrás de su rebaño: «Porque si sólo miramos hacia fuera, no pasaremos de ser pragmáticos, y eso en el mejor de los casos. Mirando dentro, en cambio, descubres la raíz del problema. Y te das cuenta, sobrecogido, que uno de esos dos millones de muertos eres tú».
miércoles, 17 de febrero de 2021
viernes, 12 de febrero de 2021
¡¡¡ALARMA!!! en la COMUNIDAD DE MADRID
Unión Sindical Independiente de Trabajadores
Empleados Públicos
C/ Bravo Murillo 39, Escalera 50 (E)
Local sindical - 28015 Madrid
Teléfono 91 594 55 60 - Fax 91 593 80 77
¡¡¡ALARMA!!! en la COMUNIDAD DE MADRID
Madrid 12 de febrero de 2021
El Comité de Empresa de profesores de Religión, en el Pleno celebrado el día 10 de febrero de 2021, ha decidido posicionarse junto a los que maltratan al profesorado de Religión, no sabemos si por ignorancia, mala fe o intereses infaustos.
Más allá de las cuestiones ordinarias, se hicieron dos propuestas, a cada cual más tremenda para los intereses del profesorado de Religión.
UNA DE LAS PROPUESTAS fue formulada por Pablo Coronado (ANPE) —con más de 10 años en el Comité de Empresa— con el siguiente tenor:
«A propuesta de Presidencia: Solicitar una reunión con la Dirección General de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial para incluir la asignatura de Religión como de libre configuración autonómica dentro de las materias de la Educación Secundaria».
Tamaño dislate no fue ni siquiera defendido por su proponente que demostró su ignorancia más allá del ReliCat Game y otras cuitas ajenas a lo sindical. USIT-EP intervino para recordar que algunos desconocen que ha desaparecido la distinción de materias en troncales, específicas y de libre configuración con la LOMLOE. A mayor abundamiento, si fuera posible (que no lo es) sería, en su caso, muy perjudicial para este colectivo. Las asignaturas de libre configuración autonómica están diseñadas por las Administraciones Educativas, que fijan sus contenidos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje, y por los propios centros, que determinan su carga horaria.
Además de que esa propuesta se carga de un plumazo la condición de la Religión como equiparable con las demás disciplinas fundamentales, del artículo II del Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede en materia de Enseñanza y Asuntos Culturales.
Una verdadera insensatez… Al final, sin saber qué decir, se desvió
la cuestión para considerar la necesidad de sumarse a un escrito ajeno
al Comité de Empresa para incidir en el derecho que los padres tienen a
elegir la educación que consideren para sus hijos, y sobre la
aplicación de ese derecho a la asignatura de Religión. Derecho que
concierne, fundamentalmente, a la enseñanza privada concertada. Y
aunque presentaron un escrito ni se leyó ni se analizó solicitando su
inmediata aprobación. USIT-EP se abstuvo porque, ni era la propuesta
que constaba en el orden del día, ni podían aprobar un escrito cuya
redacción y contenido concreto desconocemos.
Por otro lado, hubo OTRA PROPUESTAque se aprobó por mayoría, más dañina para el conjunto del profesorado de Religión de la Comunidad de Madrid. A propuesta de APPRECE se ha aprobado:
«Solicitar a la Administración la negociación del Convenio Colectivo del Profesorado de Religión de centros públicos no universitarios de la Consejería de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid».
La representante de APPRECE sostiene que no ha traído ese punto al Comité de Empresa para que se valore, se estudie, se debata… sino para que se vote sin más, porque entiende que es mejor un mal Convenio que nada. Pero lo cierto es que un Convenio Colectivo es el acuerdo suscrito por los representantes de los trabajadores y, en este caso, la Administración para fijar las condiciones de trabajo. Se hace cuando existe cierta fuerza por la parte social, pero en este caso los representantes de los profesores de Religión que votaron a favor de tamaña estulticia, tan peligrosa, deciden que ya es hora de negociar, cuando precisamente nos encontramos ante la mayor crisis sanitaria en 100 años y la de mayor calado económico desde la Guerra Civil. En este preciso momento, en las actuales circunstancias socioeconómicas, con cientos de miles de ERTE y aumentando el desempleo, solicitar un Convenio Colectivo solo puede empeorar nuestras condiciones laborales y económicas de las que disfrutamos ahora. Estos representantes que desconocen los mínimos rudimentos sindicales podrán pretender el cielo, mandarán cartas a los Reyes Magos, pero a buen seguro que finalizarán firmando, por ejemplo, la exclusión de los trienios o los sexenios para nuestro colectivo (como estuvieron dispuestos a firmar el Convenio presentado por la Comunidad de Madrid en 2009 y al que solo se opuso USIT-EP), o a ceder en otras conquistas que a ellos les ha salido gratis.
Un pequeño esbozo, no completo, de los derechos que tenemos
en la Comunidad de Madrid y que podrían mermar o desaparecer:
Tabla de ALGUNOS derechos de LOS profesores de Religión sin convenio COLECTIVO |
Condiciones de trabajo del profesorado de Religión
Comunidad de Madrid
Provisión de puestos. |
Por convocatorias anuales. No es la panacea, pero hay un procedimiento objetivo y reglado. |
Contratos: de temporales a indefinidos. |
Por Denuncia a la Comisión Europea por incumplimiento de la Directiva 1999/70/CE del Consejo, de 28 de junio de 1999, sobre el trabajo de duración determinada. |
Jornadas (por tramos y no por horas), horario y calendario laboral. |
Como los funcionarios interinos docentes. |
Retribuciones. |
Como los funcionarios interinos docentes por sentencia. |
Trienios. |
Como los funcionarios interinos docentes por sentencia de Conflicto Colectivo. |
Sexenios. |
Como los funcionarios interinos docentes por sentencia de Conflicto Colectivo. |
Incremento de sexenios. |
Como los funcionarios docentes por sentencia de Conflicto Colectivo. |
Complementos: CRA, Jefatura de Departamento, Tutorías, programas ACCEDE, REFUERZA… |
Por Decreto y/o ganado por sentencias. |
Licencias y permisos. |
Acuerdo sobre condiciones
laborales, prestaciones sociales y régimen de licencias y permisos para
el profesorado de religión y moral católica y otro personal docente
no sujeto ni a Convenio Colectivo ni a Acuerdo de Sectorial docente
de la Comunidad de Madrid, septiembre de 2007. |
Permisos parcialmente retribuidos y licencias de un curso sin retribución. |
Debería ser como a los funcionarios docentes. |
Ayudas por formación. |
Congeladas para todos los empleados públicos de la Comunidad de Madrid: funcionarios, laborales y estatutarios. |
Ayudas desplazamiento. |
Acuerdo sobre condiciones
laborales, prestaciones sociales y régimen de licencias y permisos para
el profesorado de religión y moral católica. |
Derechos sindicales. |
Según el Estatuto de los Trabajadores y Ley Orgánica de Libertad Sindical. |
Jubilación parcial. |
No se puede solicitar mientras tengamos contratos cuya jornada pueda ser modificada anualmente. |
Excedencias. |
Por el Estatuto de los Trabajadores. |
Conciliación de la vida personal, familiar y profesional. |
Como los funcionarios docenes de centros públicos. |
Régimen disciplinario. |
El de los centros docentes públicos. |
Desempleo parcial. |
Normativa general. |
Estos, como ya hemos mencionado, son solo algunos de los derechos conseguidos y presentes en nuestra Comunidad, pero existen otros muchos que por razones obvias no podemos enumerar. Podéis comprobar en el cuadro anterior que muchos de ellos están conseguidos en los Tribunales, y otros son independientes de la voluntad negociadora de la Comunidad de Madrid, por lo que es una quimera pensar que puede concedernos algo mejor que lo que tenemos. Nos arriesgamos a perder alguno o algunos por la impericia y la obsesión de estos representantes de los trabajadores.

